jueves, septiembre 13, 2012

Cuando las leyes no son leyes

En 2008 se aprobó una ley consensuada por la clase política que se llamó la "Ley de Transparencia" en la que por primera vez el estado chileno debía dar a conocer todos los informes, documentos y demás que fuesen requeridos por cualquier persona y en cualquier momento. Así se realizó un paso gigantesco para lograr que la gente confiase en sus dirigentes y que por fin se supiese que se barajaba tras las bambalinas de cada decisión importante.

Hoy se ha producido uno de los hechos que podrían marcar para siempre la institucionalidad democrática chilena. En un fallo dividido, el Tribunal Constitucional (una de las instituciones más nefastas que nuestra nación posee) decidió que uno de los artículos de esta ley es anticonstitucional. Todo ocurrió cuando hace varios meses el ministro de la SEGPRES, Cristian Larroulet, se negó a publicar 350 correos electrónicos, requeridos por la fundación Ciudadano Inteligente, y que fueron enviados y recibidos entre el 18 y el 21 de junio de 2011. Éste hombre argumentó que tales documentos y conversaciones no eran de interés público y por lo tanto no tenía por qué entregarlos. Así se llegó a una instancia que, a nadie le cabe duda, jamás vela por los intereses reales de los ciudadanos y protege intereses oficialistas debido a presiones gubernamentales o directamente personales.

El problema que se suscita con ésto es que al declarar esta acción como inconstitucional, todo el marco legal de la ley se desarma. Según el tribunal no se pueden pedir más informaciones que las contenidas en los informes oficiales. Es decir, estudios, consultorías, emails, memos e incluso información tan poco trascendente como la lista de empleados de un ministerios serán objetos prohibidos para la opinión pública, incluso si se está pidiendo su acceso para sustentar una acción legal. Es decir, volvimos a los tiempos de la mordaza y la venda en los ojos.

Así y todo, aún la Corte de Apelaciones puede dar vuelta atrás en esto... pero se está marcando un precedente. Ya es posible cuestionar el nivel de transparencia que cada gobierno quiera darle a su mandato. En un país como Chile, donde los intereses personales y de algunos sectores mandan sobre el resto, una ley como ésta siempre es necesaria, aunque sea sólo para generar una sensación de seguridad forzada. Ahora ni eso nos estaría quedando de aprobarse todo en la Corte de Apelaciones.

¿Por qué las leyes son ineficaces en nuestro país? hoy tenemos la respuesta muy clara: porque nuestras instituciones burocráticas enmarcan cada decisión en una red incalculable de procesos que intentan a toda costa evitar la crítica y la justicia promulgada alguna vez por nuestros propios legisladores. Pareciera que las leyes tienen una doble lectura siempre: la del que la acata y la del que simplemente jamás la respetará. Y lo peor es que tenemos instituciones como el Tribunal Constitucional para que nos refrieguen en la cara lo poco y nada que pesa el ciudadano común en Chile.

martes, septiembre 04, 2012

Con los zapatos cambiados

Me siento igual que el chiste de Canitrot cuando decía que había llegado tarde porque se puso los zapatos cambiados y no sabía si iba o venía.

Llega un punto en la vida donde te cuestionas todo... me ha pasado los últimos 3 años, pero hoy estoy en un punto muerto. Realmente estoy harto, cansado y consumido por un trabajo, una carrera que ya no me llena. Dejé de hacer el tipo de videos que me gustaba para dedicarme sólo a trabajar por dinero. Y al pasar el tiempo he perdido el gusto de crear conceptos audiovisuales nuevos, de generar estilos, perdí las ganas de hacer audiovisual. Y estoy en ese punto en que los trabajos que me llegan y necesito para vivir ya ni siquiera me llaman la atención. Es bastante frustrante.

Así que estoy en la encrucijada de qué hacer con mi vida. Por lo visto tendré que hacer un giro completo en lo que a trabajo se refiere. Ya no quiero prostituir más el arte que me motivó a estudiar ésto en pro de unas lucas. Es hora de trabajar en algo que no me haga pensar ni desgastar mis ganas creativas. Tal vez es sea la forma de transformar esta desidia audiovisual en algo mucho más llevadero, en hacer renacer la llamita del amor por el cine.

Si no fuera porque tengo a la música en otra de mis ramas creativas, seguramente me habría deprimido a más no poder. Tengo la suerte de tener varias opciones y talentos. Espero aprender más y como dice mi amigo Ruben "morir con 27 talentos comprobados".

Llegó el momento de cambiar de piel. ¿Qué haré? ni yo lo sé. Pero de algo estoy seguro... así no puedo seguir.