miércoles, abril 07, 2021

La cultura de la cancelación debe ser cancelada

Dado los arrebatos de la opinión pública referidos a la actuación de "Violento Parra", humorista nacional, en programa "Mentiras Verdaderas", debo referirme a un fenómeno mundial que está produciendo tantos problemas como consecuencia indeseables dentro del mundo del entretenimiento y la cultura.

La cultura y el arte están supeditados al momento histórico en le cual se crean y desenvuelven sus obras. Es así como tenemos arte basado en deidades en casi toda la historia antigua, gestas de batallas, culto al cuerpo humano, a la naturaleza o a la abstracción según sea la época en que se realizaron y las influencias de la misma sociedad en sus autores. Es imposible usar una misma vara para medir la moralidad de tales obras, ya que el contexto determina mucho el producto que vemos hoy en día. Dicho aquello, cabe señalar que eso no significa que no se pueda tener una mirada crítica de los mismos, dado que somos seres que evolucionan social y culturalmente y que, bajo los nuevos parámetros que nosotros mismos nos vamos imponiendo, las visiones cambian y permiten análisis dispares según el momento en que vivimos.

Bajo este lente, quiero analizar el fenómeno de la "cultura de la cancelación". Este movimiento, que ha explotado gracias a las redes sociales, es una forma de rechazo público a una obra, autor, movimiento o moda que existe o existió y que, en vez de analizar el tema bajo los contextos antes descritos, los iguala a la normalidad actual. Es así como desde hace un tiempo hemos visto que se ha criticado a directores conocidos y queridos como James Gunn por un tweeter en broma pasado de la raya que publicó hace 10 años y que Disney tomó como justificación para echarlo del MCU. Luego, cuando se dieron cuenta que todo el elenco de Guardianes de la Galaxia se negaba a participar en nuevas entregas sin él, decidieron recontratarlo.

También hemos visto el caso de "Lo que el viento se llevó", una película clásica de 1939, que se basa en el libro del mismo nombre publicado tres años antes y que mostraba la Guerra de Secesión de Estados Unidos desde la perspectiva de una familia sureña, poseedora de esclavos. Esa película fue filmada en una época en que la comunidad afroamericana no tenía presencia real en el cine excepto por pequeños papeles y cortometrajes, sin reconocimiento de derechos reales en la sociedad. Obviamente su visión es bastante racista referida a los parámetros actuales, pero además trata de una época donde la esclavitud era algo natural para la sociedad norteamericana. Ahora se le cataloga de ser una película racista y eso la ha llevado a pedir que se le elimine de todas las plataformas de streaming y que obligó a las distribuidoras a poner un cartel al inicio explicando que "se hizo bajo un contexto histórico distinto". Esa película fue la que dio el primer Oscar a una actriz de color quien no lo pudo recibir en el mismo escenario que el resto de los actores, por estar segregados los espacios según raza. Fue el inicio de una larga travesía para que la comunidad afroamericana lograra respeto y reconocimiento en el cine de Estados Unidos. Es decir, una película "racista" termina siendo el medio para reivindicar a la comunidad segregada. No darle ese peso y sólo ver la obra bajo el prisma de lo que el racismo es considerado hoy le quita la posibilidad de seguir siendo un clásico del cine de todos los tiempos. 

Es así como también tenemos el problema con las artes frente al legado de las mujeres. Olvidadas, relegadas, a quienes muchas veces les quitaron el crédito de sus propias obras, hoy por hoy son la piedra base de la creatividad y la cultura en el mundo. Es imposible pensar que la cultura no las considere. Son muchas veces más audaces y logran mayores éxitos en ámbitos que se les negaron por sus pares masculinos que primero las vieron como incapaces y luego como una amenaza. Las letras de canciones, los textos de libros, las menciones, las mismas obras que mostraban a las mujeres sólo como una comparsa dentro de la gran obra de los machos recios que salvaban al mundo, peleaban guerras y creaban grandes inventos, han sido criticadas en innumerables ocasiones por perpetuar ese modelo al ser consideradas obras máximas de la historia. Pero eso está llevando a cuestionar obras que, por más que nos molesten hoy, siguen siendo obras que marcaron época y son necesarias para entender la historia.

En el caso de "Violento Parra" no quiero decir que su propuesta me resulte un "arte" que deba ser defendido a raja tabla. Es más, siendo un humorista de limitadas capacidades, le ha sacado el jugo a su propuesta irreverente y crítica, personificando a la versión más arcaica del cuico ricachón y analfabeto social que predomina en la clase alta chilena, desconectada de la realidad que el 96% de Chile vive. Sus ataques son propios de los códigos que esa élite ha acuñado por generaciones, para quienes un mapuche, un pobre, un homosexual o un extranjero son igual de indeseables y molestos. El escuchar las frases llenas de desprecio que canta "Violento Parra" nos hace sonreír con una mueca que demuestra que sabemos que esa sátira y caricatura no está tan alejada de como todos vemos a esa clase alta. El problema radica en que su humor es invertido. El chiste no es el chiste, si no la forma en que dice lo que dice, aunque lo que diga sea aberrante a nuestros oídos y completamente censurable desde la moralidad imperante. 

Impacta, por otro lado, que quienes han ocupado la cultura de la cancelación muchas veces han sido los más marginados por la sociedad. Minorías de todo tipo y color han tomado esta herramienta como una vendetta contra lo que los ataca de forma directa o indirecta, sin importar la fuente o la intención. Estamos claros que "Violento Parra" no será recordado en los anales de nuestra historia como un revolucionario, un líder de opinión ni una lumbrera del humor criollo, pero se le ha dado demasiada importancia a su rutina, sobre todo por la reacción de Daniela Vega, quien se ha vuelto algo así como paladín de la causa trans y de ejemplo para el resto de la sociedad de que la comunidad LGBT+ vino a para quedarse con una fuerza nunca antes vista. Ella misma, desde su palestra, se ha convertido un ente de censura. 

Lo malo que conlleva la cultura de la cancelación es que en vez de criticar y llevar a la palestra el problema y analizarlo como sociedad, normalmente lo que quiere es borrar los hechos que le incomodan a la mayoría. Es decir, es como tener un plumón negro en la historia e ir tarjando personas o hechos que nos molestan para que no se hable más de ellos. Y la naturaleza humana no aprende si no es por los errores que comete y que la empujan a los aciertos que luego heredará a las siguientes generaciones. Es como que dijéramos que en Europa eligieron a un líder extremo nacionalsocialista en los años 30 y después (renglón negro) Europa se ha convertido en un lugar multicultural y multirracial. O como muy bien hicieron en un sketch de Plan Z, cuando Pinochet iba a pedirle "amablemente" a Allende que dejara el gobierno y luego se hacía un corte que decía que "imágenes incómodas se reemplazaron por este paisaje" para que luego todos se abrazaban felices por el nuevo Chile. A los chilenos que sabemos qué ocurrió nos pareció una forma muy clara de demostrar cómo quienes fueron partidarios de la dictadura veían el hecho del golpe militar de 1973 y sus consecuencias, una visión completamente ajena y descontextualizada a lo que vivió el resto de Chile por esos años. Y es entonces que se entiende que el chiste no es reírse de la muerte de Allende, las torturas o la falta de libertad, el exilio, etc... todo pasa por reírse de la desconexión entre quienes cuentan la historia con la realidad a la que se refiere.

La cultura de la cancelación está produciendo que las visiones distintas o dispares comiencen a variar. Es así como algunas se anulan para seguir con la opinión general y otras, por el contrario se radicalizan. Y es ahí cuando comienzan las polarizaciones sociales que conllevan a enfrentamientos mayores. Su efecto puede ser nefasto a largo plazo. Si borramos partes incómodas de nuestro pasado, es muy posible que en el futuro quienes no tengan esa información cometan esos mismos errores. 

Debemos mejorar como sociedad, aceptar nuestros errores y evolucionar. Borrar el pasado nos da una falsa sensación de tranquilidad. La calma antes de la tormenta.




martes, abril 06, 2021

La visión del autor

Tal vez suene a lugar común por estos días, pero quiero referirme al tema del Snydercut aunque todos ya hayan hablado de ello. Y lo quiero hacer desde mi posición de audiovisualista, guionista y realizador. Mi lado motiongrapher también tiene algo que decir al respecto.

Desde el inicio de la carrera de Zack Snyder se sabía que era un tipo que siempre buscó la visualidad más que el contenido. Se desarrolló como la nueva lumbrera estética de Hollywood con muy buenas adaptaciones (algunas más fieles que otras) de obras como Watchmen y 300, que le abrieron las puertas a tomar la posta del DCU que le propusieron a Nolan después de su aplaudida trilogía sobre el hombre murciélago. Claro que el paso del manto no era cosa que le preocupara a Nolan, aunque sí a la mayoría de seguidores nuevos de lo que hacía el universo DC con sus comics llevados a la pantalla. A diferencia de lo que lograba Marvel con personajes que parecían olvidados en el comic y que se volvían íconos de una nueva era en el cine, DC (que fue la génesis de la mayoría de los personajes de superhéroes) perdía terreno, ya que la visión realista de Nolan no continuaría y se necesitaba algo espectacular para darle la patada inicial al Universo Cinematográfico DC, que traería a un nuevo Superman, un nuevo Batman, una nueva Mujer Maravilla y el Namor de DC, Aquaman, en una versión mucho más brutal. Y por supuesto, la tarea era jodidamente titánica, ya que DC tenía que mantener su tono "oscuro" para diferenciarse de las fantasías "graciosas" de Marvel.

Snyder, el rey de la cámara lenta (debe haber visto Baywatch hasta el cansancio) hizo su estreno en el DCU con MAN OF STEEL. Fue un muy bien inicio, presentando a Henry Cavill quien no tuvo problemas para representar la nueva versión del kryptoniano, si no que se convirtió en la encarnación más cercana al físico del cómic que hayamos visto en pantalla. Aunque tenía ciertas falencias en el guión y algunas cosas cursis, la película funcionaba, sobre todo en mostrar los conflictos internos del alienígena criado en la Tierra al tomar su papel como el dios protector del planeta. El siguiente paso fue presentar a Batman, pero en vez de hacer una película de "inicios" como la de Superman, decidieron dar por hecho que Batman ya existía, que estaba en su madurez, ya había perdido a Robin a manos del Guasón y además le tomaba bronca a Superman por la destrucción de la ciudad durante su batalla con Zod. Así nace "Dawn of Justice", donde vemos por primera vez al Batfleck enfrentándose a Superman y presentando además a la Mujer Maravilla, Lex Luthor (en la peor versión que se les pudo haber ocurrido) y por si faltara poco, a Darkseid con un origen tan extraño que prefiero ni recordarlo. Lo que sí recordamos todos es la línea de giro dramático más nefasta del cine del nuevo mileno... "Martha". Según el propio Snyder fue algo que siempre quiso que pasara de la forma que se dio, lo que me suena a que es muy tozudo o realmente peca de inocencia guionística, si existiera ese término.

Y es aquí donde los problemas se suscitaron entre el director y Warner, dueña de los derechos en pantalla de los personajes de DC y que ha hecho mucha plata con las series, pero que en el cine está siempre al debe, con producciones que siempre están al borde de, pero no pasan de ahí. Es cierto que con Man of Steel el futuro se veía promisorio (ya que se comenzaron las preproducciones de un montón de películas referidas a este universo), pero la duda sobre el trabajo de Snyder por culpa del "efecto Marta" generó las primeras asperezas, por lo que la tercera entrega del director debía romper con todo y le lanzaron encima la carga de hacer la primera película de la Liga de la Justicia, teniendo que presentar a tres personajes que no habían aparecido antes y que tampoco tenían películas introductorias propias: Flash, Cyborg y Aquaman. Y si hay algo que aprender del MCU es que si se presentan adecuadamente los personajes de tu universo película a película, la unión de todos ellos genera éxitos de taquilla gigantes.

La tarea era dura, pero Snyder se lo tomó con toda la seriedad que merecía el proyecto y pensó en una película dividida en tres partes, su obra máxima en el cine de superhéroes. Era una idea tan ambiciosa que, luego del chasco que fue Batman v/s Superman, la compañía cinematográfica decidió simplificarla a una sola película y poner a Josh Whedon, el flamante directo de Avengers, a cargo de supervisar que a Snyder no se le fuera la mano con la oscuridad y fuera un poco más "marvelita". Cuando esto comenzaba a generar ruido en el rodaje, con un Snyder lanzado a su visión y un Whedon que buscaba que todo fuera color y chistes a cada instante, llegó la terrible noticia que destrozó a Zack y lo sacó del rodaje para siempre. Su hija Autumm se había suicidado, por lo que abandonó el proyecto cuando faltaba muy poco para terminar. En su reemplazo tomó las riendas Whedon que decidió rodar casi 2/3 de la película de nuevo para darle un mejor ritmo y una visión más alegre que lo que había hecho Snyder hasta ese momento. Fue así como tuvieron que rodar escenas nuevas de Superman con bigote y tratar de borrarlo en  postproducción, cosa que no resultó para nada bien. Aún me dan escalofríos recordar esa imagen.

Desde el primer visionado, los ejecutivos de Warner sabían que la Liga de la Justicia era una una real mierda adornada con cerezas y coco rayado, pero mierda al fin. Era intragable. Sosa, sin fondo, con personajes desdibujados o demasiado arquetípicos, completamente sexualizada y banal, con un antagonista que parecía una versión pirata de la bruja de los Power Rangers. Todo mal. Fue tanto así que (según dicen) los cercanos a Snyder le prohibieron ver la película de Whedon para que no sufriera un colapso. Y en realidad, yo había hecho lo mismo.

Años después se deslizó la posibilidad de que Snyder tuviera algo de su película sin terminar por ahí guardada y que le hiciera más justicia a la visión del autor mismo, más que lo que la compañía quería. Y al tiempo el hashtag #snydercut se volvió tendencia, con lo que se alzó una campaña sin precedentes para que la versión del director fuera llevada a cabo y así zanjar de una vez la discusión de si podría haber sido una mejor película con Snyder que con Whedon. Ojalá así se movieran para causas más humanitarias, pero sabemos que las redes sociales se mueven con mayor eficacia contra los conglomerados económicos que contra los gobiernos. Finalmente, Warner habló con él, le propuso sacar la película como había quedado, a lo que Snyder se negó. Aceptaron entregarle un presupuesto mínimo para terminarla, realizó las tomas que le faltaban y comenzó con la postproducción. Ahí la expectativa era tan alta que los mismos ejecutivos de Warner propusieron aumentar el presupuesto y así la película salió a la luz en marzo de 2021.

Ahora que ya puse en contexto el cómo llegamos a este punto, quiero poner ambas películas una al lado de la otra y hacer un análisis de las virtudes y defectos de la versión de Snyder respecto a la de Whedon. No me dedicaré a mostrar cada referencia a  los comics ni cosas freaks, porque para eso hay miles de videos en youtube de geeks hablando horas y horas al respecto. Voy a hablar de la obra cinematográfica.

- En principio hay que aclarar que la historia es la misma, Steppenwolf viene a la tierra a buscar las cajas madre para acabar con todo y los superhéroes de DC lo detienen. Lo que cambia es la forma y las justificaciones a los actos de los personajes. En el caso de los personajes principales, la secuencia de inicio es un repaso de la muerte de Superman y cómo su grito de muerte despierta a las cajas madres escondidas en la tierra y le avisa al mundo que la Tierra no tiene defensores fuertes. En la de Whedon salía Superman grabado por un smartphone con un cgi horrible tapando un bigote del tamaño de Connecticut en una escena tan tonta como innecesaria. 
- En la versión de Whedon, Steppenwolf hace todo porque "es malo" o "porque sí". En la de Snyder el tipo es un renegado, un paria expulsado por Darkseid luego de haberlo traicionado y para él el encontrar las cajas madres es lo más importante, porque así puede congraciarse con su señor y volver a estar a su lado. Este sólo detalle genera una seria de secuencias donde se ve esta interacción, su desesperada necesidad de aprobación y le da un contexto a todo lo que hace este personaje que ya no solamente es "malo porque sí" si no que tiene un objetivo y una necesidad que satisfacer. Le da más peso y contenido a su empresa y una motivación para luchar con todas sus fuerzas contra los héroes terrestres. 
- Batman es el más badass de todos en la versión de Snyder. Pelea palmo a palmo con sus compañeros, a pesar de no tener superpoderes. Es además el líder indiscutido de todo el equipo. Su interacción con todos los personajes es distinta y hace que las relaciones entre todos giren en torno a él. Y Alfred tiene una segunda vida aquí, ya que se muestra su lado más servicial y analítico, empoderado de todo el peso de su bagage cultural y experiencia. También Batman tiene una evolución, ya que pasa de ser el tipo sin esperanzas de la película anterior a tener fe nuevamente. En la Whedon queda como un ricachón que buscó gente para pelear por él y salir victorioso.
- Superman deja de ser el tipo básico que nos mostró Whedon y pasa a ser un tipo conflictuado que al volver a la vida sólo puede reaccionar y volver a la realidad al sentir el hijo en el vientre de Lois. Su relación con el mundo vuelve de a poco, las confianzas deben ganarse en el caso de Batman, pero la Tierra lo necesita. Su elección de traje negro es por las mismas razones regenerativas que en los comics de los 90, pero no lo explican en la película. Para mí no era necesario, pero otros reclaman. 
- La Mujer Maravilla ahora sí que maravilla. Es tremendamente violenta, rápida, dura, no le vienen con cuentos. Ahora es una amazona completa y no la versión softporn que nos presentó Whedon, con tomas de su culo cada 20 minutos o de flash cayéndose en su pecho. Es una líder innata, pero decide ayudar a Batman porque la batalla es mucho para ella sola y lo sabe. Su apego a su tribu le hacen reaccionar mucho más agresiva contra Steppenwolf por su ataque a la isla de las amazonas. 
- Flash fue de menos a más. Aunque mantiene chistes bobos y es el alivio cómico de la película, su rol es demasiado importante, trascendente y es quien salva el día al fin y al cabo. Además muestra su relación con su padre de manera más pesimista, sus motivaciones para ser parte del equipo ya no son tan de freak, si no de solitario y además muestra su capacidad de moverse a través del tiempo al correr más rápido que la velocidad de la luz, algo que se explora largamente en los cómics, pero que en la versión de Whedon pensaron que era mucho y era mejor hacerlo empujar una camioneta con una familia en su interior y terminar corriendo en una competencia con Superman... 
- Aquaman es quien menos variaciones tiene. Sigue siendo bastante plano referente a lo que sucede a su alrededor, pero ahora se le pone el contexto de que su propio pueblo, al menos quienes conocen su historia y quieren a su madre, le exigen que tome partido y haga algo para salvar a su gente de Steppenwolf. Además sienta las bases de la película en solitario al plantear a su próximo antagonista (su hermano) y su relación con su padre terrenal, con quien decide volver a estar luego de la aventura. Su viaje recién inicia. Aunque debo decir que el canto de las pobladoras adorando el chaleco que dejó tirado me pareció un poco pasado de rosca.
- Cyborg. Creo que si las acusaciones del actor que da vida a este personaje son ciertas, Josh Whedon es un racista de tomo y lomo. El personaje sólo era una anécdota dentro de la primera entrega de la Liga de la Justicia. En la versión de Snyder es él el eje de todo, la historia necesita de él como él de la historia, es el medio y el fin para lograr el éxito, aún sin quererlo. La relación con su padre, la forma en que se desarrolla le da al personaje una motivación extra, sin contar con la propia aceptación al ser un monstruo a sus ojos. Simplemente son dos películas distintas por este aspecto. Y nada que decir frente a sus capacidades o "poderes" y su lazo con las cajas madre que ahora queda muy claro y permite una justificación frente a que puede separarlas siendo sólo un cyborg y no un dios.
- DARKSEID. Creo que ésto le dio un peso tan importante al argumento de la película que hizo que todas las pesadillas de Batman de la segunda película y las de las escenas post créditos tuvieran sentido y uno se quedara con ganas de más.
- Jocker. Jared Leto vuelve como el Guasón después de su infortunado paso por Escuadrón Suicida (otro bodrio de película). La gran diferencia es que Snyder ahora le dio todo el tiempo para que su personaje pudiera entablar una conversación llena de cinismo y amenazas veladas con el Batfleck que sigue siendo una gran personificación del murciélago. Uno quisiera ver más de esa interacción, pero bueno, Warner ya dijo que no.
- Detective Marciano aparece en la de Snyder y, aunque parece un poco forzada su presencia, me gusta que sea el personaje que vimos en la primera película de Superman y que luego de su muerte entiende que no puede estar ajeno a proteger la Tierra de amenazas exteriores. Aún así, su trabajo de cgi es pobre respecto al resto, lo que no le baja puntos al diseño que está excelente. Argumentalmente flojo al mantenerse al margen de una lucha tan importante, pero entendible si se le considera la primera de tres películas.
- La secuencia de la lucha de los dioses antiguos contra la invasión de Darkseid. ESPECTACULAR. Creo que logra captar toda nuestra atención con toneladas de acción, momentos épicos, grandes diseños de personajes y en 3 minutos te enciende más que toda la película de Whedon.
- La escena post créditos y la visión de Cyborg. Ambas son escenas visualmente alucinantes y que al ser unidas a la visión de Batman de la película anterior dan a entender todo el contexto que tendrían la segunda y tercera entrega de esta trilogía fallida. Todo ambientado en el contexto de Injustice, donde Superman se vuelve malo "de los cojones" como dirían los españoles.

A nivel de su estética, debo decir que siempre me ha gustado la estética de colores degradados y oscuros como los que usa Snyder. Buen trabajados los diseños, los escenarios, la iluminación. La idea de un universo sombrío, oscuro y vil se traduce en toda la película como un manto que es imposible de evitar sentir su presencia. Obviamente el director usa y abusa de la cámara lenta de tal manera que llega a cansar en el primer tercio de las 4 horas de película. Claro que este recurso está utilizado de manera sublime en la escena cuando despiertan a Superman y cuando al final Flash debe retroceder el tiempo para salvarlos a todos. 

La elección de cast puede gustar a algunos y molestar a otros, pero creo que funciona y mucho más en la versión de Snyder. Personalmente Ezra Miller no es mi favorito como Flash, lo encuentro sobreactuado y que como público no puedo conectar con él. Aún así, su personaje se desarrolla mejor y terminas considerándolo esencial. Una pena que el papá de Cyborg se muera como también lo hizo en Terminator 2, sacrificándose por un bien mayor. Y definitivamente todo lo que se hizo a nivel visual con los dioses antiguos dan ganas de que se convierta en una película propia.

La banda sonora es otro tema, ya que muchas canciones que ocupó Snyder son parte del conocimiento y aprobación pública, temazos de tiempos ajenos a la trama, pero que le dieron mucho más peso. Sabemos que una en especial está incluida en honor a su hija, pero en general toda la banda sonora y el tratamiento de sonido mejora referente a la de Whedon.

CONCLUSIÓN

¿Qué me queda después de comparar estas dos películas? Que, aunque le duela a Warner, Snyder tenía muy claro el objetivo y el camino a seguir. Te puede gustar o no su forma de contar historias o su estética y ritmo de montaje, pero el tipo sabía qué quería hacer. Y la premura por lograr grandes ganancias en el corto plazo (que sí estaba logrando Marvel) terminó por sepultar lo que podría haber sido el cierre perfecto para la visión de Snyder en el DCU. Desgraciadamente con plata baila el monito.

Reitero que no soy un fan de Snyder. Me gustan algunos de sus trabajos, pero no existe una sola película suya que no me cause reparos. De todas maneras, el corte de 4 horas en formato 4:3 (¿por qué? PORQUE SÍ) es una muestra completa de dos fenómenos únicos: la visión de un director que se contrapone a la de la compañía que lo financia y logra perseverar... y la de la fuerza que tiene internet y las redes sociales ante las multinacionales. 

Creo que este hecho era necesario. Muchas veces los directores se quejan que su visión no está completamente reflejada en sus películas porque los estudios meten mano a cada rato y eliminan o cambian cosas que ellos por contrato deben aceptar. Hay pocos que tienen mayor poder sobre sus obras, como Nolan. Y a futuro (tal vez) las grandes compañías y estudios se tomen un poco más de tiempo para decidir qué hacer en vista de los planes futuros. Kevin Feige tiene el gran triunfo de haber logrado una visión de más de 20 películas para darle un marco argumental a la Saga del Infinito. Sin "Iron Man" habría sido imposible, pero sin Kevin y su visión de la totalidad del MCU, tampoco. Muchos proyectos fallidos como "Thor 2" o "La Era de Ultrón" podrían haber hipotecado proyectos más arriesgados como "Guardianes de la Galaxia" o "Ant-Man". El negarse a dar el brazo a torcer para mantener una visión total fue lo que les dio el éxito y les respondió con la franquicia más exitosa de la historia del cine.

Esperemos que Warner y los demás estudios entiendan que los tiempos han cambiado y que ahora el público exige que se respete su opinión. Y aunque no deben caer en el servilismo exagerado para dar en el gusto a la gente, deben al menos entender que ciertos proyectos tienen su público cautivo, por el que vale la pena arriesgar algo de dinero. Esos feligreses siempre volverán y tarde o temprano, serán quienes hagan de su proyecto un gran negocio. 





jueves, septiembre 17, 2020

Sobre la legitimidad del proceso constituyente chileno

 Desde que inició el proceso constituyente en Chile con la firma del “Acuerdo de Paz” entre las figuras y partidos de la cúpula política de nuestro país, todos nos dimos cuenta que el proceso dejaba fuera a la gran mayoría del pueblo. Fue así como se acordó un sistema de elección de constitucionales basado en D’Hont, el mismo ocupado para la elección de diputados, a través de listas partidistas que no permiten la real representatividad de la votación popular. Este sistema, asumido durante la reforma de 2017 del Servel permitió que nuevas fuerzas partidistas actuaran en la contingencia institucionalizada, como es el caso del Frente Amplio, pero siguió dejando a los independientes en precarias condiciones. Es así como comienza la dicotomía de este proceso.

Primero, debemos entender el contexto histórico que vivimos. Jamás en nuestra historia republicana se había dado la posibilidad de redactar una nueva constitución durante un gobierno elegido democráticamente. En 1828, cuando Freire planteó la primera constitución, de carácter federalista, fue realizada por una élite que controlaba el gobierno y las instituciones. Portales y sus colaboradores en 1833, luego de la Batalla de Lircay, propició una nueva constitución, la que definió un estado centralista, presidencialista y basado en el latifundio y la recta provincia. Eso determinó que nuestro país se volviera el oasis de empresarios extranjeros, de depredadores de recursos naturales, tierras ancestrales y nos hizo pelear una guerra contra dos vecinos para cuidar los intereses de los empresarios ingleses del salitre. Ya en el siglo XX, cuando se produjo el golpe de estado producto de la crisis económica y sistémica de inicios de los años 20, se redactó una nueva carta magna entre especialistas y, cuando ésta debía ser ratificada, se llamó al expresidente Alessandri, quien ocupó una “comisión revisora” que terminó cambiando la constitución a su antojo. Aún así, esa constitución logró cambiar el modelo latifundista a uno más liberal, lo que a la postre permitió generar cambios en el estado para tener una industria propia, educación laica y gratuita y otros triunfos durante las décadas del 40 al 60. Por obvias razones no me detendré a analizar el trabajo de la Comisión Ortúzar y Jaime Guzmán en la constitución del 80 que se desarrolló bajo una dictadura militar y que cambió el modelo a uno neoliberal rendido a los pies de la casta más conservadora del Chile de fin de siglo. Es la que aún nos rige, maquillada, con la firma de Lagos. Es decir, hemos tenido 3 constituciones mediante 3 golpes de estado.

Lo que hay que analizar ahora es lo que ocurre con el actual proceso constituyente. La ley 21.200, creada para modificar la constitución, permite por primera vez la realización de un plebiscito para decidir si se cambia la Carta Magna y cuál es el órgano que debe redactarla. Como todas las leyes que definen estas instancias dentro de un marco “democrático”, la ley restringe las acciones de la Convención (sea mixta o constitucional) a la única y exclusiva labor de redactar la constitución, respetando tratados vigentes, sin influir en los demás poderes del estado. Sobre este punto se ha dicho mucho, que es una ley mordaza, que evita la realización de una constitución real que permita cambios, manteniendo la nueva carta amarrada a los intereses de la oligarquía y la clase política. Pero ahora debemos poner el contexto latinoamericano para analizar esta ley y el proceso que vivimos.

Casi todos los procesos de cambio de constitución dentro la “institucionalidad democrática” en los demás países latinoamericanos han tenido una evolución e implementación parecida. He aquí los ejemplos del caso:

1.- Argentina, 1993: Carlos Menem, presidente en ejercicio, decide que es necesario cambiar la constitución del siglo XIX, para lo cual convence a la oposición de Alfonsín en el llamado “Pacto de los Olivos”. Se aprobó un proceso para elegir una Convención Constituyente bajo el sistema D’Hont donde los partidos políticos tenían la prioridad, con las mismas restricciones de no poder influir en los demás poderes del estado en ejercicio y con un quórum de aprobación de los artículos de 2/3.

2.- Bolivia, 2006: Después de un golpe de estado, el presidente de transición, Mesa, llama a realizar una Asamblea Constituyente con participación ciudadana de todos los sectores, donde compitieron en igualdad partidos políticos y agrupaciones ciudadanas. Todos los artículos se aprobaron con un quórum de 2/3.

3.- Brasil, 1988: Se realiza una “Asamblea Constituyente” que en realidad es un Congreso Constituyente, elegido entre los partidos políticos por sistema D’Hont, sin la participación de independientes. Además de redactar la constitución, debieron trabajar en funciones parlamentarias de forma paralela.

4.- Colombia, 1991: En una elección anterior, los jóvenes colombianos llamaron a llenar una “séptima papeleta” para pedir una asamblea constituyente. El presidente escuchó el llamado ciudadano de más de dos millones de votos y llamó a un plebiscito a través de un decreto presidencial que contó con el voto del 86% del padrón de votación. Para la elección de los constituyentes, la votación fue sólo del 30%, pero se realizó de igual forma. Se ocupó una variación del sistema D’Hont, donde los puestos que quedaban rezagados quedaron en poder de movimientos sociales y se le dio 4 escaños de voz y sin voto a las guerrillas. Las dos fuerzas políticas más importantes definieron la mayoría de los aspectos del reglamento que rigió el funcionamiento de la Asamblea.

5.- Ecuador, 2008: Una vez que fue elegido por mayoría el presidente Correa, decidió promover una consulta popular a través de un decreto presidencial para cambiar la constitución. La aprobación fue del 80%. Fueron elecciones libres, donde el partido del presidente acaparó 80 de 130 escaños. Esta asamblea además tuvo labores legislativas.

6.- Paraguay, 1992: Luego del golpe de estado de 1989 se proclama un gobierno transitorio. El presidente Andrés Rodríguez en 1991 se llama a elecciones para un proceso constituyente, donde se elige la Convención Nacional Constituyente. El sistema para la elección es D’Hont con participación de independientes. La aprobación de cada una de las leyes necesita 2/3 de los votos al interior de la Convención.

7.- Perú, 1992: Fujimori, luego de dar un autogolpe, llama a crear una nueva constitución, para lo que designa un “Congreso Constituyente Democrático” armado con 80 integrantes parlamentarios. En esos momentos, el Senado y la Cámara de Diputados habían sido disueltos por el presidente e intervino todos los demás poderes del estado. La cantidad de votos blancos y nulos permitió que las fuerzas de gobierno tuvieran mayoría para redactar la constitución a su gusto.

8.- Venezuela, 1999: Una vez ganada por mayoría la elección presidencial por parte de Hugo Chávez, éste hace un decreto para llamar a la creación de una Asamblea Nacional Constituyente que redacte una nueva constitución, aprobado por la Corte Suprema. Como dicha Asamblea fue convocada, pero no existían regulaciones para su funcionamiento, la propia asamblea decidió otorgarse a sí misma el poder de abolir las instituciones gubernamentales y despedir a personeros y oficiales de gobiernos que a su criterio eran corruptos. Este proceso permitió la participación de 1.171 candidatos para los 131 escaños disponibles. Hubo una abstención del 62% de los votantes. Los partidarios del gobierno de Chávez arrasaron en las elecciones acaparando el 95% de los escaños. Tres de esos escaños eran exclusivos de los pueblos indígenas.

Como podemos ver, salvo los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, todos estos procesos fueron realizados en condiciones parecidas o peores a la que estamos viviendo en el proceso chileno. Este proceso ocupa las mismas estructuras e incluso nombres de algunas de estas iniciativas latinoamericanas, por lo que, a ojos de la comunidad internacional, es un proceso completamente válido. Y es aquí donde tenemos la gran piedra de tope frente al llamado a no votar en el proceso constituyente impulsado en Chile: el voto de entrada y de salida.

El voto de entrada fue designado como VOLUNTARIO. Aquello significa que, sin importar la abstención, el proceso será validado con los resultados porcentuales que se obtengan del universo de votos válidamente emitidos. Es decir, si el 51% de chilenos que no votó en la elección pasada repite su accionar y votan aún menos chilenos en el total de sufragios, de todas maneras se realizará el proceso y se elegirá una de las alternativas para la convención. Entonces, cualquiera de las iniciativas ciudadanas paralelas que existen quedarán invalidadas por las instituciones y leyes vigentes. Es este panorama el que nos debe preocupar. La desconfianza en las instituciones y la clase política ha llevado a pensar que se puede boicotear este proceso, pero dadas las circunstancias nacionales internas y el contexto latinoamericano, no sucederá.

¿Qué podemos hacer entonces?

La ciudadanía empoderada debe buscar que su voz sea escuchada. El mayor rechazo que tiene este proceso es el sistema de elecciones por listas D’Hont que deja en inmejorable posición a los partidos políticos e impide la competencia de los candidatos independientes y la participación de los movimientos sociales. Es por ello que debemos generar una tercera papeleta e ir a votar en masa. Si votamos “Apruebo”, “Convención Constitucional” y además ingresamos una tercera papeleta con el voto AC, impediremos que la Convención mixta gane, que es lo primordial. Luego, con la Convención Constitucional ganada, los votos AC demostrarán que nuestra intención es redactar la constitución en igualdad de condiciones. Pediremos expresamente mediante ese voto que se modifique el sistema de elecciones por uno de mayoría simple y donde los partidos políticos no tengan ninguna preferencia por parte del Servel y las leyes como la 21.200 para presentar sus candidatos y que no exista el sistema de arrastre por lista de D’Hont que impide la competencia de los candidatos independientes. Debemos presionar de esta forma, porque de otra forma podemos perder todas las oportunidades que tenemos de participación en un proceso constituyente que ya empezó, con o sin nosotros.

Aún así, si el gobierno con la menor aprobación histórica no escucha el clamor popular, la instancia de ocupar partidos instrumentales que entreguen los cupos a la ciudadanía es una de las armas con que podemos ingresar constituyentes que sean del pueblo y lleven a esa redacción todos los postulados y proyectos preparados en las asambleas territoriales, cabildos y reuniones sociales. Debe existir una cofradía entre movimientos políticos nacientes y las asambleas para evitar que la clase política se robe este proceso y entregue una constitución que puede resultar aún peor que la anterior.

No hay que perder el foco. Hay que cambiar la constitución del dictador. Las herramientas pueden ser variadas, pero el llamado es uno: sin participación, entregamos la constitución a los mismos de siempre. Debemos luchar desde todos los frentes, desde las urnas, las asambleas, en las marchas, Plaza Dignidad, creando nuevos referentes políticos y utilizando todas las instancias que se nos vayan dando. Chile quiere un nuevo trato, un nuevo comienzo, pero para ello debemos entender que no podemos darles nuestro futuro en bandeja a quienes han usufructuado de Chile por décadas. Por no participar. los hemos dejado hacer con nuestro país lo que quieran.

No es el momento de restarse.

viernes, junio 26, 2020

Fuerte y derecho


Sacaron el disco PARE del camino. Hace rato. Hubo un intento de frenazo por allá por noviembre, pero fue sólo un derrape, nada más. Y por más que habían semáforos, pasos de cebra y un cuanto hay de avisos para detener el curso, Piñera y sus boys no se han detenido. Es más, apretaron el acelerador en plena rotonda del coronavirus y saldrán disparados directo a un estado de sitio.
Sí, parece sacado de una mala road movie, pero aquí no tendremos a Thelma & Lois tomándose de las manos lanzándose al barranco para ser siempre libres. No. Tenemos a Piñera y todo su séquito de cómplices levantando las manos mientras se enfilan contra un muro. Y por desgracia no es un muro hecho por la oposición, que cual Neville Chamberlain, negocian con un Hitler de brazos cortos para que no les hagan daño… pero sólo a ellos. No, el muro somos nosotros, los 18 millones de chilenos que estamos viviendo el peor gobierno desde la vuelta a la democracia y, quién sabe, tal vez el último que tengamos democrático en mucho tiempo si esto sigue así.
Así como Churchill les gritaba a todos en Inglaterra que Hitler era un maniático megalómano que iba a acabar con el mundo, me siento ahora, pero con menos barriga, más pelo e infinitamente menos carismático. En incontables ocasiones he tratado el tema con conocidos y con otros que no lo son tanto. Piñera está camino a hacer un autogolpe. Lo dije en noviembre, antes del acuerdo de paz, que me hizo olvidar esa idea al ver que se abría un proceso medianamente democrático en su lugar. Pero, luego de la aparición del coronavirus en nuestras vidas, ha vuelto al camino que imaginaba en mis peores pesadillas. Cada intervención, cada nuevo decreto, cada nuevo proyecto de ley, cada roce con el congreso y el poder judicial muestran un claro fin: una autocracia. Y a diferencia de la de un Hitler que era seguido por millones por su capacidad de convocatoria y la alienación de la sociedad alemana por buscar venganza por una guerra pasada, aquí está casi completamente solo. Pero quienes lo acompañan velan por los intereses de una élite que no sólo jamás se ha preocupado de los demás, si no que ahora quieren eliminar cualquier posibilidad de un brote reaccionario popular. Estamos ante el principio del fin de la democracia mentirosa que hemos tenido por 30 años. Y sólo se ven dos posibilidades a corto plazo: la dimisión o el autogolpe.
Cabe preguntarse de qué lado se pondrán las FFAA si Luksic y sus amigos deciden que es malo para sus negocios que Piñera acabe con el estado de derecho y gobierne como un pseudo dictador. Porque ténganlo claro, las FFAA no defenderán el estado de derecho porque sea ético o porque decidan defender a la población. Las FFAA en Chile trabajan para el mejor postor.
Se vienen tiempos inciertos.

miércoles, junio 10, 2020

Cuando la cuna define todo

Durante estos primeros 6 meses de 2020 hemos vivido una situación compleja, fuera de todo parámetro y que no tiene parangón en nuestra historia reciente. Aunque antes hemos tenido pandemias, ninguna ha sido tan rápida y absurdamente tratada como ésta. En la era de las comunicaciones, donde tenemos la información a segundos de un click, con acceso ilimitado de recursos informáticos y digitales, pareciera que el sesgo de la verdad se ha vuelto aún mayor.

Ya lo decían los agoreros salfatianos hace décadas: la información y la verdad son recibidas de quién la redacta, de quien la genera. Las guerras las cuentan los que las ganan, dicen por ahí. Y siempre ha sido igual. Hoy, nuestro gran compendio de información ha sido desplegado y a la vez censurado de maneras incontables, con redes sociales reguladas por entes internos y externos, con censura a temas controversiales, con amarillismo desde organizaciones y personas naturales, donde se ha producido tanto ruido que cuesta encontrar la fuente veraz sobre lo que está ocurriendo.

Así, tanto para el gobierno de turno como para la prensa tradicional, ha sido muy fácil tergiversar o manipular los sucesos a la espera de calmar, en un inicio, a la población y luego, para alarmarla y pedir inagotablemente el cese de sus derechos civiles en pos de la salvación comunitaria. Y como esa manipulación ha sido tan exagerada, la población poco a poco ha empezado a refutar el statuo quo propuesto por las autoridades y se está rebelando a su situación actual.

Creo que la enseñanza en la casa puede definir mucho a una persona. El cómo reacciona, como habla, como interpreta su realidad y la del resto. No es algo único ni inamovible, todas las personas son distintas, aunque nos intenten decir que somos iguales. No somos iguales, pero debemos tener los mismos derechos y deberes, eso no se les olvide jamás. Pero está claro que si naces en cuna de oro, con una red de contactos, verás la vida muy distinta a una persona que no tiene dinero, vive hacinado y no tiene cómo salir de ahí.

Es por eso que a nuestra dirigencia gubernamental el hecho de que exista un "asistencialismo" hacia las clases bajas, a la población desposeída o incluso a la golpeada clase media, se les hace algo imposible e innecesario. Consideran que la gente quiere "vivir del estado" como si el estado no viviera de ellas y por una vez debiera devolver la mano. No, para ellos es algo inaudito. Si eres pobre es porque no trabajaste lo suficiente o fuiste porro, no porque el medio en el que estuviste no te dio la oportunidad por más esfuerzos que hiciste. Y obviamente para ensalzar su postura sacan a relucir los únicos casos que rompen la regla, para así decir "¿ven? sí se puede, flojos".

Tuve una discusión con un excompañero de colegio por lo mismo. Criticaba la revolución de octubre por considerar que eran puros berrinches y que el país estaba bien. Por más que le decía que estaba equivocado y que había  que cambiar las cosas, denostaba y ridiculizaba cualquier postulado de mi parte hacia ese tema. Pero claro, analizando posteriormente, no lo podía criticar. Rodrigo siempre tuvo un buen pasar. Su familia tenía una casa grande, el último refrigerador del mercado que hacía los hielos más fríos del planeta, con el Super Nintendo cuando algunos con suerte pudimos recibir un Atari. Estudió donde quiso y ahora tiene una fábrica, una de las pocas que el gobierno deja trabajar durante la pandemia, por ser un fábrica indispensable en tiempos de reconstrucción. Su empresa ha entregado material de construcción incluso a los hospitales que están armando morgues más grandes para recibir a los muertos por COVID-19.

No me voy a hacer el santo ni el pobre aquí. Yo estudié en el mismo colegio que él, vivía en Providencia, en una casona gigante a una cuadra del Campus Oriente, con una familia que tenía buenos sueldos. Claro que era una familia donde 3 personas trabajaban para mantener ese espacio, familia que nació en Renca y que a punta de esfuerzo logró hacerse de plata. Podría decir que son un ejemplo de que "se puede". Aún así, ellos me enseñaron, entre otras cosas, que el mundo no terminaba conmigo. No diré que soy fan de mi familia, ya que tenían una postura política muy parecida a la de mi excompañero, incluso eran pinochetistas, odiaban a los que votaron por el NO y no creían en un estado protector.

Es extraño. Pensándolo bien, debiese estar de acuerdo con él. También pude estudiar lo que quise, pero a diferencia suya, estudié una carrera artística. Y por ser cine, tuve acceso a documentales, mi pasión absoluta en la vida. Pude contar con muchísima información y con el tiempo contrasté el relato familiar y el de mi círculo de amistades con el relato real, ese que era mucho más denso, feo y sucio de lo que me contaban. Encontré la verdad a pesar que esa misma verdad me alejara de mi propia familia, tanto política como religiosamente. Al tiempo me hice ateo, me declaré anarquista de pensamiento y me marginé de la política porque no me sentía representado.

Hoy, a 26 años de mi salida del colegio, cuando el mundo se cae a pedazos económicamente por los abusos de una élite organizada y con un gobierno que realmente da vergüenza, constato que no he cometido un error, he cambiado mi cuna por una propia. Esta cuna, la del conocimiento, el descubrimiento, el autoanálisis, la conmiseración y el apego a lo social, aunque sea desde una vereda pequeña, me han llevado a entender que no sólo el mundo va más allá de mi, si no que el mundo entero es más importante que yo.

Basta con ir unas cuadras hacia el sur de donde vivo para adentrarse en San Ramón, Puente Alto, Peñalolén o La Granja y encontrar una realidad que a este país le resulta incómoda. Esa realidad que les refriega en la cara el fracaso de su modelo, donde personas tienen que comer a crédito y vivir en casas miserables, no porque no trabajen, si no porque el país se vendió al mejor postor y ahora deben pagar por todo lo que antes el estado entregaba a la comunidad. Y no estoy hablando de un estado comunista ni estatista. Estoy hablando de un estado que debe asegurar el acceso a la educación, la salud, el transporte y la información de calidad.

La cuna de todas esas familias determinará mucho de su futuro, pero no sólo por el legado familiar, si no por las políticas públicas. Cuando el abandono del gobierno es total, las comunidades han tenido que salir a organizarse solas, a punta de olla común. Y lo que vemos es que esa organización también es atacada por el gobierno con la excusa de "cuidar a las personas de la pandemia". ¿Cómo pueden pensar que una familia se quedará tranquila cuando se les ha despojado de su fuente laboral y además no se les permite ayudarse comunitariamente para poder alimentarse?.

Escucho a ese compañero y a otros hablar desde sus asientos cómodos, sus casas calientitas y con su estómago lleno. Yo también disfruto de esas cosas, porque por suerte aún no me echan del trabajo y puedo hacerlo desde mi casa. Pero no puedo soslayar lo que ocurre. No puedo dormir tranquilo pensando en lo que está ocurriendo con esas miles de familias. Cada aporte, por mínimo que hacemos, entregando dinero o especies a las comunidades ayuda a palear el problema, pero no es una solución.

Y cuando escucho al gobierno proponer que nuestras platas de las AFP puedan ser usadas para rescatar empresas, esas mismas que profitaron del modelo por décadas y que ahora se declaran en caída libre, me emputezco. Porque ellos mismos negaron usar parte de esos fondos para las mismas personas que los ahorran. Porque no aprendieron nada de la pandemia y siguen pagando los favores electorales, esos que determinan qué leyes se aprueban y cuáles no. Porque están respondiendo a su grupo, a su red de contactos, a los de su propia cuna.

Puede ser que, en el fondo, sigo siendo un roto picante, como dirían ellos, un "resentido" como le dicen a cualquiera que no opine como ellos. Y no me importa que lo piensen así. Significa que, a diferencia de ellos, mi cuna no determinó quién soy, lo hice yo.

Que gusto me daría verlos haciendo lo mismo. Tal vez así se darían cuenta de la realidad del país y no decir, como el peor ministro de salud de nuestra historia, que "no conocía el nivel de hacinamiento que existe en Chile".

miércoles, mayo 20, 2020

A un paso de hormiga

Estos últimos días hemos visto cómo las malas políticas del gobierno, la desidia de los medios y la ineptitud de las FFAA y Carabineros han propiciado enfrentamientos violentos en El Bosque y otras comunas del Gran Santiago, que se han visto azotadas por la falta de trabajo, dinero y comida. Una situación que apenas es mencionada en la TV abierta, donde muestran el lado de la “barbarie” como una lucha entre los buenos (el gobierno) y los malos (los violentos pobres). Incluso llegan a postular que los narcos están azuzando a la gente para hacer estas protestas, cuando todos sabemos que son una tropa de cobardes que, cuando el pueblo los necesitó en octubre para que los protegieran de los abusos de las FFAA en el toque de queda, simplemente brillaron por su ausencia. Es que claro, cualquier cosa afectaba el negocio… y las fotos con la pistola en mano “pa’l feisbuk” quedaron guardadas.

Hoy hemos vuelto a tener una revuelta, pero esta vez en los sectores periféricos. El grito es uno sólo “no hay dinero ni comida” porque el trabajo ya precarizado terminó por ser congelado gracias a las políticas nefastas que el gobierno ocupó para proteger a las empresas y no a los trabajadores. Y ahora desde La Moneda comienzan a lanzar las migajas de unas canastas de alimentos que no durarán ni una semana, que no serán para todos y que sólo lo hacen para no ser juzgados internacionalmente por dejar morir a la gente de hambre.  En medio de esta situación que nos enoja, nos avergüenza, pero por sobre todo nos desesperanza, apareció una imagen que lo resumió todo en el costado del edificio Movistar. El gigante de cemento se tiñó nuevamente, al igual que casi toda la etapa posterior al 18 de octubre. Y esta vez fue conciso, directo y duro: HAMBRE. Sí, eso es todo. El gobierno ha postergado a la población trabajadora, la que mueve este país, a ser los parias de la economía nacional y dejarles a su suerte. Y el hambre empieza a ser una preocupación general.  Finalmente estalló frente a nosotros la dura verdad: la pobreza se maquilló por años con el crédito de la banca. Bastó un mes sin sueldo para que la pobreza fuera el tema más importante a tratar. ¿No que somos los jaguares de América?

Y aunque a todos nos hizo sentido que la palabra estuviera proyectada sobre el frío cemento durante la noche pasada, al gobierno no le pareció bien. No, porque en vez de solucionar, niegan, mienten, manipulan y culpan a otros. Lo hicieron durante el gobierno anterior y en éste lo están perfeccionando a tal modo que ya les importa un carajo la opinión pública. Desde octubre sólo se preocupan de sacar el mayor provecho de la situación, no para la población, si no para los dueños del capital, los que los pusieron ahí para defender sus intereses. 

Así fue como decidieron ocupar dineros de la intendencia para arrendar unos proyectores, ponerlos sobre un cambión y pintar ese costado, para que no pudiera proyectarse nada. Y lo lograron. No se puede proyectar nada, aunque en las redes sociales llovieron los memes photoshopeados que indicaban lo contrario. Y el problema es que ya la gente lo acepta porque es “una más”, algo que “ya ni importa”, porque este gobierno ha cruzado la línea demasiadas veces. 

Esto es una simple y vulgar CENSURA. Sí, al igual que en los 80, la diferencia que tienen más recursos y tecnología; porque los parámetros de ética y decencia son prácticamente los mismos. Y da miedo, penetra el alma el sentir que, por cuidar la salud y permitir la protección ante la pandemia, las personas han aceptado de buena gana el yugo de un gobierno opresor, que sólo busca acallar las voces disidentes a su pésima gestión. Todo con militares en la calle,
dineros para la represión por parte de FFEE como nunca antes se les entregó y con el beneplácito de la prensa, que lame las botas de Piñera como si de miel se tratara.

Sí, estamos a un paso de hormiga de convertirnos en dictadura.


lunes, octubre 21, 2019

Estamos en guerra

"Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, que no le teme a nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite, incluso cuando significa pérdida de vidas humanas que está dispuesto a quemar nuestros hospitales, nuestras estaciones del metro, nuestros supermercados con el único propósito de producir el mayo daño posible. Ellos están en guerra contra todos los chilenos de buena voluntad que queremos vivir en democracia, con libertad y en paz"

Estas son las palabras con que anoche, anunciando un nuevo día de toque de queda se refirió a la situación Sebastián Piñera, quien aún ostenta el título de presidente de Chile, a pesar de haber demostrado con holgura que es un inepto para el cargo y que su delfín Chadwick (su primo nepotista) es quien lleva las riendas cual Portales o Guzmán en la lucha contra el alzamiento popular y el mantenimiento del statuo quo.

Y escuchando su perorata he caído en cuenta de que tiene toda la razón. Se ha equivocado solamente en los papeles de quienes están involucrados en la acción. Sí, estamos en guerra. YO ESTOY EN GUERRA.

Estoy en guerra contra un enemigo poderoso, llamado AFP que se lleva todas mis imposiciones, lucra con ellas y me carga las pérdidas para luego darme una pensión miserable, negándome sacar mis propios fondos para invertirlos por mi cuenta y se llena la boca de que esos dineros son míos. Estoy en contra de un enemigo poderoso, como los bancos y las inmobiliarias que llevaron en 9 años a triplicar el precio de los departamentos y casas, que dejaron en la banca rota a las familias con créditos imposibles de pagar, con tasas alucinantes. Estoy en guerra con un enemigo poderoso como los empresarios que se han comprado Chile entero, que pagan unos sueldos cagones y que no los reajustan, exigen lealtad y pagan con esclavitud salarial. Estoy en guerra contra las poderosas autopistas concesionadas, que lograron cobrar arriendo por el aparato con que nos cobran sin que podamos hacer nada. Estoy en guerra contra el poder que puso a esta masa de ineptos, ladrones y estafadores en el gobierno y el congreso. Estoy en guerra contra el SII y el poder judicial que permitieron que Johnson, Hites, el mismo Piñera, Délano, Penta y un sin número de políticos y empresarios defraudaran al fisco sin pagar más que multas pequeñas o con clases de ética.

Ese enemigo poderoso no le teme a nada ni a nadie, ni a los tratados internacionales, ni a la UNICEF, la ONU, la OCDE ni nadie, precarizando la salud, educación y la democracia con sus movidas tránsfugas. Ese enemigo está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite, sacando a la milicia al segundo día de manifestaciones, generando caos, realizando montajes y atacando a la gente sin justificación en el 80% de los casos. No le importan las vidas humanas, tanto así que se sabía que habían 62 carabineros heridos y en los hospitales que estaban, pero no se sabe la identidad ni la cantidad de muertos civiles y personas lesionadas en la comunidad. Ese enemigo poderoso ha quemado el sistema público de salud desde dentro, desmantelando los hospitales al recortar sus recursos y pagar a los privados miles de millones en atenciones que el sistema público no puede dar porque está falto de recursos, sólo con la mira puesta en privatizar completamente la salud chilena. Ese enemigo poderoso quemó nuestro sistema de locomoción con alzas gigantescas, con un pésimo servicio de cobertura por 13 años que hemos aguantado casi sin chistar. Ese enemigo permitió que los supermercados cobraran los precios que querían, se coludieran las farmacias, se precarizaran los salarios y que los proveedores recibieran pagos a 90 o 120 días.

Ese enemigo poderoso, representado por Piñera, Luksic, Paulman, Chadwick, la UDI, RN, la DC, el PS y el PPD y tantos otros actores políticos que me repulsa sólo recordar cómo se limpian la boca hablando del pueblo, es quien está en guerra contra todos los chilenos de buena voluntad que queremos vivir en democracia, con libertad y en paz.

Si, Piñera, estamos en guerra. Estamos en guerra contra ti y lo que representas. Estamos en guerra contra la injusticia de vivir en el oasis del empresariado y el infierno de los empleados.

YO ESTOY EN GUERRA.

jueves, mayo 09, 2019

Avengers: la saga del infinito

Durante un año no me aparecí por aquí escribiendo, por múltiples razones. Entre ellas un cambio de casa, nuevas responsabilidades, organización, proyectos musicales nuevos y un cuanto hay de cosas por hacer. Como siempre mi disgregado cerebro se debatió en qué tenía que priorizar, así que todo quedó medio nebuloso, como esta mañana santiaguina.

Dentro de las cosas que me inspiraron a volver a escribir (política, desigualdad social, pobreza, etc.) decidí darle un pequeño giro y no comentar lo mal que está el mundo, porque ya todos los sabemos. En cambio quiero hablar sobre el fenómeno cultural en el que se convirtió el MCU.

Marvel siempre ha sido mi compañía de comics favorita. Desde niño siempre me atrajo Iron Man y Spiderman mucho más que Superman y los tipos de DC (excepto por Batman, porque Batman es Batman). Y cuando soñaba con la posibilidad de ver sus héroes en la pantalla grande siempre me decepcionaban porque elegían a los que a mí menos me gustaban (como los 4 Fantásticos) y lo hacían mal. Cuando por allá en el 2008 hicieron la versión de Iron Man con mi actor favorito, Robert Downey Jr., supe que estaba al frente de un fenómeno nuevo. Y aunque quería ver todo lo que podría alcanzar la franquicia, nunca creí que llegaría a convertirse en lo que es hoy en día.

La Saga del Infinito, ese compendio de 20 películas que rodea la entrega de su cierre (no único, ya que falta la segunda de Spiderman) con ENDGAME ha sido un fenómeno de la cultura pop único. No sólo por la calidad de las producciones, excelente casting, modificaciones de guión para generar una historia común, adaptar personajes sosos a verdaderos referentes, si no también el tomar a iconos del comic como Capitán América y relanzarlo como un héroe que no representa los ideales de USA, si no los de todos los seres humanos. El nivel de trabajo en el guión para darle sustento a las historias, el desarrollo del arco argumental de cada personaje, la forma en que desarrollaron un tema común, en que los diálogos fueron ocupados como ganchos para ser descifrados en entregas posteriores, es algo que no habíamos visto en el cine, excepto en algunas trilogías que se basaron en libros, como El Señor de los Anillos o Harry Potter (aunque esta última me prende menos que Barney Gómez en bikini). Lo que han vivido las nuevas generaciones con este género ha sido realmente algo impensado hace 20 o 30 años, creo que jamás se había planteado un desafío como éste. Y debo decir que a mis más de 40 años he quedado sorprendido.

Tanto los hermanos Russo, como James Gunn y Favreau, todos quienes tuvieron algún poder de decisión en cómo plantear las películas, han hecho un trabajo extraordinario. Hay perlas como también pan marraqueta, pero no por eso deja de ser un conjunto exquisito. Es cosa de ver cómo ciertos personajes que sólo eran una ilusión verlos en la pantalla (Dr. Strange, Pantera Negra, Guardianes de la Galaxia) fueron llevados al cine en solitario, con propuestas visuales muy interesantes y atractivas no sólo para los fanáticos del comic, si no para el público en general. Y creo que el hecho de que ahora sea de dominio público algo que sólo le gustaba a los niños y los ñoños, ha sido el palo al gato que se necesitaba para revitalizar el cine.

Muchos dirán que el cine de superhéroes no se compara a una buena película de autor y lo comparto. No estamos ante la lumbrera del séptimo arte y del lenguaje audiovisual, pero sí estamos ante algo que supera las expectativas de los espectadores como no habíamos visto desde la aparición del western o Star Wars. Y es que Marvel tiene tantos personajes con aspectos humanos, con problemas e inseguridades que es imposible no tener un momento de identificación con al menos uno de ellos.

Sé que ahora que la Saga del Infinito ha terminado es probable que la fase 4 del MCU no sea de la misma calidad, impronta o fuerza de todo lo anteriormente vivido, pero está claro que marcó un antes y un después en las producciones cinematográficas. Y no sólo eso: creo que gracias a ésto la gente ha vuelto en masa al cine. Ojalá se pudiera ver reflejado eso en el interés por ver cine nacional, pero sabemos que el chileno nunca apoya lo suyo. El ser profeta en su tierra jamás funciona para el arte en Chile a no ser que todos los astros se alineen.

Al menos he tenido la fortuna de ver cómo mis sueños de niño se volvieron realidad en la pantalla. Nunca seré Iron Man (no tengo plata), pero pude ver su mejor versión.

martes, abril 10, 2018

Black Mirror

Es extraño lo que me pasó hoy con un capítulo de la serie inglesa "Black Mirror". Para quienes no la conocen, es una serie de episodios únicos que tienen por temática historias en un futuro próximo, algo así como unos 20 o 30 años, donde la tecnología está aún más arraigada en nuestra sociedad y nos lleva a vivir nuestra deshumanización o saca a relucir nuestros instintos más animales por culpa de no expresar nuestra humanidad a través de los medios tecnológicos.

Uno de esos capítulos (no es el mejor de la serie, lo dejo claro) llamado "San Junipero" indaga en como serían los retiros de los jubilados o enfermos terminales si pudieran entrar en un sistema VR que les permitiera ser quienes quieran en la época que quisieran. Y las relaciones entre las personas, sean quienes sean o estén en la condición que estén, es parte de lo que permiten ellos mismos, los avatares que generan y los lugares y épocas que frecuentan.

El hecho es que al ver la interacción que se propone en esta serie, uno no deja de pensar que estamos a medio camino de esta "impersonalización" (si puede llamársele así) donde las redes sociales están usando nuestras navegaciones, búsquedas y preferencias para definir qué queremos o no ver, a quienes frecuentamos y que deseamos en nuestra vida virtual, que no necesariamente indica qué somos o queremos en la realidad. El sesgo que a través de estas plataformas se está produciendo ha permitido una proliferación de perfiles falsos y realidades falsas que ha ido exponencialmente en aumento año tras año. Y, personalmente, lo encuentro peligroso.

¿Por qué tener un acceso restringido y personalizado es peligroso? porque, al igual que la censura, el tener sólo una parte aceptada de la realidad nos impide ver el plano completo. Los extremistas políticos y fundamentalistas religiosos han sufrido de esta ceguera por siglos. Han manejado la limitada información que poseen para dar a conocer lo que saben y mitigar los esfuerzos o intenciones del resto que tiene opiniones o realidades distintas. Y si te preguntas por qué el fascismo y los extremismos de derecha e izquierda han aumentado estos años, es por la misma razón. Si sólo quieres ver videos de perros todo el día, no hay problema; distinto es si no quieres saber nada de realidades sociales que no son parte de tu vida, o no quieres noticias que involucren a cierta parte de la sociedad. Eso te separa inmediatamente de la sociedad y crea tu propia versión de ella. Y esa versión no te deja ver la realidad como tal. Y es tan peligroso como manejar sin espejos retrovisores. Avanzas, pero puedes chocar a todos los demás sin darte cuenta... o tal vez te des cuenta y ya no te importe porque no ves las consecuencias al no tener espejos.

Lo sucedido con Facebook y la entrega de información a Rusia, su influencia en las elecciones de USA con la información de perfiles, los hackeos constantes a grandes compañías, también tienen que ver con este manejo de realidades sesgado. Si un gobierno es de cierta posición política, permitirá más contenidos de su visión que de las otras... y aunque ha pasado siempre con los medios de comunicación tanto escritos como audiovisuales, el hecho de ser ajenos a la cotidianeidad les daba también el marco de la duda para quien recibía la información.

Ahora es distinto. Las personas asumen como realidades videos de Youtube sobre la tierra plana, los extraterrestres interdimensionales reptilianos que controlan el mundo y las conspiraciones de todo tipo, hasta para evitar que comas una baya que se cosecha en Indonesia que permitiría que no tuvieras hambre en un año. Entonces, cuando cualquier cosa se asume como real y ni siquiera se googlea para verificar su fuente... ¿qué podemos esperar de las opiniones de esas mismas personas cada día?

Habrá que esperar a futuro a ver qué sucede. Tal vez el mayor consejo para todos y para mi mismo sería apagar más seguido las notificaciones y preocuparse de lo que pasa a nuestro alrededor. Que no te de lo mismo un mendigo, un niño llorando solo en la calle o que en vez de sacar una foto del accidente vayas y ayudes al accidentado.

Tal vez así dejaremos de ver el mundo a través de la ventana de nuestros propios prejuicios.

miércoles, julio 26, 2017

Resentido

Desde hace un tiempo en las redes sociales ha comenzado a utilizarse de manera algo molesta e insistente (por parte de personas que en general están adheridos a pensamientos o posturas de derecha) la palabra "resentido" para definir a cualquiera que no opine como ellos y critique las injusticias que existen bajo el modelo capitalista en que estamos inmersos.

¿Saben qué? el término "resentido" lo asumo con total algarabía y orgullo. Sí. Por una sencilla y particular razón: porque para resentirme tengo que asumir una posición de desmedro propio frente a algo. Sí, soy resentido. Y con todas sus 9 letras.

Resentido por ver que las personas que pregonan el amor de Dios son las primeras en levantar el dedo para juzgar y rechazar
Resentido por escuchar a personas que prefieren un ladrón de presidente, porque "ya se sabe como es, de los otros no se sabe"
Resentido por ver que un juez es capaz de rebajar las penas de un tipo que le saca los ojos a su mujer
Resentido por ver que Chile está siendo comido por las transnacionales y sólo falta que nos vendan el aire
Resentido por entender que el chileno promedio es un cobarde que sólo se queja con el control remoto en la mano y no mueve el culo para cambiar nada
Resentido por asistir diariamente a una ciudad que tiene arriendos de 250 lucas por un departamento de un dormitorio, cuando el sueldo mínimo es de 270 lucas
Resentido porque hay un pobre Til Til al que le falta tener un lago con peces de 3 ojos por tanto vertedero y contaminación, como si se merecieran ser el basurero de Chile
Resentido por saber que nuestra justicia se ríe de todos y hace vista gorda de Johnson, Paulman, Lucsic, Solari, Piñera, el cartel del confort y cualquier tipejo que usa su dinero e influencia para limpiarse el culo con nuestras leyes
Resentido por ver cómo acuchillan a un pobre inmigrante en el mercado y nadie hace nada por ayudarlo
Resentido por ser testigo de la cobardía y falta de ética de los parlamentarios que prefieren ver mujeres muriendo o siendo torturadas por un embarazo producto de una violación sólo porque para ellos una cigoto tiene más derechos de que una mujer hecha y derecha
Resentido por quienes justifican la agresión de la policía contra personas inocentes
Resentido por ver pueblos originarios perseguidos por querer sus tierras ancestrales
Resentido por el litio que se nos va de las manos por coimas y operadores políticos corruptos
Resentido por una televisión que promueve más las tetas, los chistes fomes y un sandwich que el conocer nuestra cultura, nuestra historia o nuestra idiosincracia
Resentido por una prensa que sólo responde a una posición política y un poder económico
Resentido por todos esos que se llenaron la boca con la justicia y miraron para el lado
Resentido por los que prometieron la alegría para todos y la alegría sólo la tuvieron ellos
Resentido por cada niño que muere en el Sename sin que le importe un carajo a este país de mierda
Resentido por quienes ni siquiera se dan cuenta del vagabundo que duerme fuera de su casa
Resentido por el doble discurso de la iglesia frente a los abusos de sus curas
Resentido por el racismo encubierto de patriotismo
Resentido por los bajos sueldos
Resentido por la mala educación
Resentido por la pésima salud
Resentido
Resentido
Resen...

Da igual. Si no les importa todo ésto, menos le va a importar lo que yo opine.

viernes, marzo 17, 2017

El cisne que nunca fue pato

Recuerdo cuando era niño y no había internet. Definitivamente era mucho más difícil encontrar material de entretenimiento que no fuera un libro, la radio o la tele, alguna revista de comics o un álbum de laminitas de alguna serie de animé. Normalmente para los que pasábamos las tardes tratando de entretenernos lo que más teníamos era la imaginación.

Los cuentos de hadas e historias varias que nos hacían leer eran las mismas que llevaban 200 años o más dando vueltas por el mundo, con princesas, príncipes, sapos, piratas y uno que otro animal que hablaba. Por supuesto todas las fábulas y cuentos tenían una moraleja implícita, algo que se suponía que nos preparaba para la vida de adultos. Pero en cierto modo lo que hacían era darnos esperanzas de que nuestra vida tenía posibilidades de mejorar incluso en los peores momentos sólo por ser buenos.

El cuento de que si eres pobre puedes conocer un rey o reina que te ayudará con eso, que el pequeño sastre puede matar al gigante a pesar de no saber nada al respecto, que si eres bonita y te disfrazas una noche puedes tener al príncipe que te saque de tu miseria, eran parte de esa burbuja psicológica que nos daba esperanzas, nos nutría de soluciones imposibles. Tal vez por eso los sorteos como el Kino y el Loto siguen llenándose de apostadores aunque no ganen nunca y si juntaran la plata seguramente podrían invertirla en algo.

El cuento que más me exasperó siempre fue el del patito feo. Para tipos como yo (que nunca fuimos muy agraciados ni con tanta personalidad durante la niñez y la adolescencia) era la carta de salvación que nos daba esa "vida extra", la estrellita de Super Mario... en algún momento todo cambiaría al madurar y seríamos atractivos, altos, de cuello largo y los que admirábamos se juntarían con nosotros porque seríamos igual de bakanes que ellos.

¿Por qué me exasperaba? porque aunque era un niño entendía que la situación del cuento era falsa desde el principio. Aquí no me mentían con magia o hechicería para justificar el final feliz. No. Aquí intentaban venderme la pomada del crecimiento. Sí, el ser adulto arreglaba todo.

Pero he aquí el problema: el patito feo nunca fue pato. Era feo porque los polluelos son feos en general y si es de cisne parece un ganso a medio terminar. Pero el tipo nunca fue pato. Jamás. El tipo era un cisne. Desde chico estaba destinado a ser cisne, daba lo mismo si fuera bueno o malo, si se preocupara de los demás o no, si se esforzaba o no... al final el tipo iba a terminar siendo un cisne igual. El puto pato feo no tuvo que ir al gimnasio, hacer dieta, cortarse el pelo de forma especial o vestirse de mejor manera, esforzarse por ser exitoso y tener tema de conversación. No. El pato feo (al igual que la cuncuna amarilla) simplemente no hizo ni una cosa más que crecer. Creció y se le acabaron los problemas. O sea, si a la cuncuna le daba pena porque no podía volar, jamás hizo nada por volar. Se puso a dormir hasta que se cansó y despertó con alas.

Y hoy viendo un comic que señalaba las pequeñas diferencias que definen el éxito entre un niño que nace con todo y una niña esforzada que por más que lo intenta no puede surgir, me di cuenta que en los seres humanos es igual. Si naciste feo morirás feo. Sólo si tienes la plata para modificarlo podrás hacer algo por tu rostro. Es cosa de ver a Cristiano Ronaldo. Si naciste pato, te quedarás pato, no serás cisne. El punto es que nunca nos lo dijeron. Uno siempre pensando que será otra cosa en algún momento, que las cosas van a cambiar mágicamente y eso no es cierto.

El cuento debió ser así. El pato era feo, se dio cuenta que era feo y aunque lo molestaran por ser feo, simplemente le importó una raja e hizo la vida de pato que quiso. Hasta se agarró un cisne porque podía y qué tanto. Pero no se convirtió en un cisne, águila, perro pitbull o delfín. El tipo siempre fue pato y murió pato, pero feliz.

Y ése es el secreto. Hay que aceptarse pato para ser el mejor pato posible. Al cisne que le vaya bien, con lo suyo.

miércoles, noviembre 09, 2016

La caída de la cordura

Es cierto, me sorprendió. Yo creo que como a todos en el mundo. TRUMP PRESIDENTE. Si, tal como lo lee. El narcisista, misógino, mal hablado, prepotente, antigay, xenófobo y megalómano multimillonario logró hacerse del poder a través del sistema mal llamado democrático de elecciones que tienen los gringos.

USA cometió su más grande error. No estoy hablando de no haber votado por Hillary. Ella es harina de otro costal, aunque realmente venga del mismo molino que Trump. Estoy hablando de qué es lo que ganó en esta elección. USA no votó por Trump, votó por el odio que encarna. En una sociedad como la gringa, aún más alienada por los medios que la nuestra, en la que no se puede separar la realidad de los realities, en que siguen pensando que son los más poderosos del mundo aunque tengan una deuda externa catastrófica, lo que Trump llevó a la palestra es la cachetada del blanco red neck racista de los 50. Porque el discurso trumpiano se basó en eso: atacar a los musulmanes, las minorías sexuales, denostar a las mujeres y acusar a los latinos de todos los males posibles. Trump levantó la bandera confederada y se subió al General Lee de los Dukes de Hazard para unir a un pueblo que estaba harto de saber que sus industrias no funcionaban y se iban porque la mano de obra es más barata en otros lados.

Trump tiene su mérito: jamás cambió su discurso violento. Muchos lo comparan de forma muy ignorante con Hitler, pero olvidan que al alemán no lo eligieron presidente, si no que fue designado primer ministro por un acuerdo con Hindenburg para darle más estabilidad al país y luego, al morir él, asumió el control de país para luego convertirlo en una dictadura fascista. En lo que sí coinciden, al igual que el gordo Mossulinni, es en usar a los extranjeros como la causa de todos sus males.

Hoy en la mañana cientos de niños twitearon su miedo a ir al colegio, de caminar en la calle por ser musulmanes, latinos, indocumentados, gays o negros. Muchos rasgaron vestiduras por lo que había ocurrido.... pero sabemos quienes son los culpables. La desidia de los que no fueron a votar fue lo que marcó la tendencia. Muy bien lo decía Edmund Burke "Lo único necesario para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada". El ausentismo de los negros y latinos en la votación fue abismante, sobre todo los afroamericanos que no se sentían cómodos con ninguno de los dos candidatos. Y en vez de usar ese descontento votando por el partido verde y demostrarlo como un voto descontento, simplemente no fueron a votar. ¿Les recuerda algo eso? en Chile hicimos lo mismo.

El colorín ridículo y boca floja logró darle un puñetazo de lleno al mundo y declarar abiertamente que los tiempos de los idiotas han vuelto. Y esta vez para quedarse.



viernes, julio 01, 2016

Líderes

Hace años que me he interrogado el por qué de los liderazgos que rigen nuestra sociedad. Basándome simplemente en los hechos, el liderazgo de las personas que mandan en nuestro medio, en nuestra nación, se ve un marco predefinido, determinado por una secuencia de hechos o atributos que pugnan por validar algo que antiguamente sería visto con ojos extrañados.

Durante milenios las castas han regido el mundo. Es algo que no debe extrañar, ya que siempre los líderes se juntaron por una marcada obsesión de mantenerse en el poder. Así los faraones se casaban con sus hermanas, los reyes casaban a sus hijas con otros hijos de reyes, manteniendo todo en un círculo cerrado intentando vanamente evitar las guerras y las divisiones. Luego de la Revolución Francesa del siglo XVIII parecía todo volverse hacia un pluralismo donde la aristocracia tuvo que dar paso al poder económico. En ese cisma algunos lograron sobrevivir, como las monarquías inglesas, sueca, española y otras del orbe del primer mundo, pero a muchos otros les iría muy mal, partiendo por la monarquía francesa. Y a pesar del gran cambio cultural, de promover la democracia como instrumento de gobierno y control de las masas, el poder sólo cambió de una monarquía a una oligarquía escudada en la ilustración y la premisa de que el pueblo DEBE ser gobernado para evitar que se descarrile.

Un cambio sustancial vino con la Revolución Rusa, que catapultó el concepto de la igualdad de los hombres y la participación igualitaria por el bien común. Pero como obviamente sucedió, el sistema debía ser regido y adoptado a la fuerza, evitando cuestionamientos y disidencias. Desde la otra vereda, el fascismo hizo lo propio, prometiendo crecimiento y poder para todos, la gran nación sobre los hombres individuales y el concepto colectividad empoderada. Por obvias razones, ambos emplazamientos terminaron por fracasar. La libertad de pensamiento y la individualidad no pudieron ser controladas de una manera completa, fracturando los dogmas que terminaron por caer por su propio peso, sin sustentación en lo que prometieron sería la base de su éxito: el pueblo.

Y he aquí donde a mediados del siglo XX y hasta nuestros días comenzó a gestarse una nueva oportunidad. tras la postguerra y el derrumbe de los regímenes comunistas, pareció que la oportunidad de la democracia como única bandera de los países en el mundo sería la respuesta tan esperada por un pueblo que siempre pidió ser el regente de sus propias vidas. Pero el paradigma del poder evita las libertades desatadas. Es por eso que el poder de la oligarquía volvió a controlar todo. El latifundio, tan apedreado en el pasado y la esclavitud, un concepto descartado en nuestra sociedad, se volvieron a abrir paso vestidos de libre mercado. Cuando el capitalismo acérrimo logró hincarle el diente a la democracia en pleno, logró un objetivo anhelado por el poder y que hasta ahora no se había logrado: la esclavitud consensuada. El trabajador promedio pasó a ser un objeto bursátil cuando a través de manejos políticos y decretos viciados nuestros recursos se convirtieron en el alimento de la banca y los especuladores. Las AFP son el fiel reflejo y el hasta de bandera de la causa a favor del dinero y el poder en desmedro de la sociedad completa.

Y es ahora cuando un nuevo cisma comienza a fraguarse, tal vez uno del que no exista retorno. En una sociedad tan individualizada, en que todos buscan su propia mejoría en desmedro del resto (porque ése es el pensamiento que se nos implantó desde que nacimos bajo estos términos) el capitalismo comienza a desmoronarse. La política cedió ante las presiones del mercado, se vendió al mejor postor e hipotecó la dignidad por un poder efímero. La deuda carcomió lo más básico que necesitaba para funcionar: la base trabajadora. Cuando quienes trabajan no alcanzan a vivir bien y cuando no tienen oportunidades para crecer mientras otros se ensalzan en montañas de privilegios y poder, comienza a crecer la desidia que inundó al mundo contra la monarquía. Pero a diferencia de esa rebelión, la que se está fraguando es en contra de todo el sistema mundial.

Las personas por sobre la institución, ese es el grito de guerra que comienza a murmurar en las calles. Tímidamente, en forma solapada y a veces explosiva, las personas han comenzado a entender que todo lo que hemos asumido como real es una mera ilusión, una matrix a la que estamos conectados, no por cables ni mangueras, si no por una tarjeta de plástico y un código de barra. Pasará mi generación seguramente hablando retóricamente de los pasos a seguir, de la hoja de ruta, de los niveles que se presentarán ante el desafío y de la limpieza de nuestro sistema, pero no veremos el cambio. El cambio será violento, duro, inconcebible para muchos y seguramente nos pondrá al borde del precipicio como sociedad, pero no por eso debe temérsele. Por el contrario, el momento en  que las personas entiendan que son más que un número de cuenta corriente o un bien inmueble abrirán los ojos a un nuevo tipo de líder: los propios.

Es hora que los ratones dejen de elegir gatos.


martes, febrero 23, 2016

Edo, el rostro del hastío

Anoche se presentó en el Festival de Viña 2016 la rutina del mago-humorista Edo Caroe. Desde hace años no veo el festival, digamos que desde los 90, ya que casi nunca vienen artistas actuales o de un peso y renombre internacional. Casi siempre vienen los mismos y alguno que otro extraño caso de calidad tipo Sting para que no digan que está tan malo el famoso "festival de los festivales". Pero cada cierto tiempo veo algunos pasajes de dicho evento, sobre todo cuando veo la posibilidad de estar frente a un personaje que salga de lo común. Este año ha sido (y creo que será) Edo Caroe.

¿Por qué? porque con su rutina contínua y sin bis salió airoso, en un día donde lo tiraron para que fallara, con un público lleno de señoras adictas a la balada romántica con olor a naftalina y mojadas después de 2 horas y media de Marco Antonio Solís, uno de los artistas de cabecera de las mamás del pueblo chilensis. Porque fue el punto negro para las autoridades, porque se pasó por el aro muchas prohibiciones y censuras que en otros años no muy lejanos sintieron varios y sobre todo el Lagarto Murdock.

Edo Caroe hizo lo que hace Coco Legrand, pero menos derechista y más cercano a la realidad, no tan esquemáticamente situado (y robando rutinas viejas de George Carlin) como lo hace ese grande del humor. Edo logró echarse encima a toda la clase política, pero a diferencia de sus antecesores, esta vez él habló con nombre y apellido. Desde la presidenta hasta el último diputado, los presidentes de partidos, los coimeros, ladrones, apitutados, "hijos de" y traficantes de influencias. Hizo lo que muchos queríamos y no tenemos la tribuna: les dijo en su cara que eran una tropa de caras de raja y colocó a varios en su puesto de huevones imbéciles y abusivos. Tal vez me hubiese gustado escuchar también un poco más del caso Penta y Longueira en la Ley de Pesca, de los camioneros y sus paros inventados y cómo destrozaron la reforma educacional hasta quedar en un chiste.

Pero creo que además de los políticos, sentí que por primera vez alguien se paró contra los empresarios, los verdaderos hijos de puta en todo ésto. Porque hasta ahora ningún humorista le decía en la cara al canal en que estaba siendo transmitido que sus programas valían mierda y no aportaban, que los que auspiciaban eran una tropa de coludidos, que robaban y además tenían el descaro de hacerse los tontos; el primero que desafió a Matte y su comparsa de ladrones; el primero en decir lo que todos pensamos de Luksic, nuestro criollo "Mr. Burns". Magistral fue su comparación del dedo de Jara con el dedo de Lagos y dejar en claro el político sucio y funesto que es, así como Larraín, Hasbún y la comparsa de derecha. Al final todos son lo mismo, como dijo Edo.

Lo que logró Caroe ayer fue una catarsis. Como bien señaló, Chile está en una crisis, que es cuando lo que no funciona no ha muerto y lo que funciona no ha nacido aún. Y estar en estos tiempos puede ser terriblemente tenso y darnos miedo... pero a la vez es emocionante. Y gracias a personas como Edo podemos catalizar nuestro enojo, nuestra decepción y nuestra crítica en quienes nos gobiernan y mandan de derecho y facto sin importarles quienes somos ni queremos.

Ayer se escuchó en señal abierta y para el mundo lo que Chile piensa en su mayoría. A ver si el día de mañana lo recuerdan antes de una nueva elección.



miércoles, noviembre 04, 2015

El perdón sincero

Perdón. Esa es una palabra que hoy por hoy se ha vuelto demasiado manoseada, casi una mueca de lo que realmente siginifica. Perdón... una expresión de entrega y aceptación absoluta que en estos días ha caído en boca de muchos quienes nunca la habían dicho, pero que se han visto obligados a hacerlo y a regañadientes. Sí, estamos llenos de "perdones" lanzados a as cámaras y la opinión pública, pero todos con un nivel de falsedad mayor que el de las tetas de Kathlyn Jenner. ¿Por qué? por una sencilla razón: les han pillado.

Desde hace años, desde que este hermoso y majestuoso modelo libremercadista se impuso a la fuerza en nuestro Chile, los empresarios se han dado el lucho de usar y abusar del mercado para beneficio propio en desmedro de los consumidores y de sus pares... claro, de sus pares que no fueron lo suficientemente agudos para darse cuenta debían aliarse con ellos. Es una historia más que repetida que vemos cada año: la colusión. Este término tan apetecido por los medios para maquillar lo que se conoce lisa y llanamente como FRAUDE. Esa maldita tendencia en Chile a tratar de suavizar todo lo que le afecta a la gran cúpula de mandamases.

Hemos sufrido varias ya: la de los pollos, la de las farmacias, la de la basura, de los seguros, de las AFPs y ahora la del papel higiénico. Y da rabia, retuerce hasta el tuétano que sigan siendo tratados como personas distintas. Si yo no pago una cuenta en una multitienda me llevan a juicio y me meten en DICOM. Así de sencillo y lo se por experiencia propia. Si cualquier persona roba algo se va presa, si hay manejo doloso de cheques o dineros ajenos, cárcel. ¿Por qué se les trata distinto a los empresarios?

El dueño y máxima cabeza de la CMPC, dueña del 70% del mercado del papel higiénico, dice no saber que su empresa había incurrido en colusión. No, él, el gran mandamás nunca supo que sus ganancias se multiplicaban por eso. Él creyó a pie juntillas que sus ejecutivos hacían negocios legales. Ya se me cae el ojo de tanto soplido, señor Matte. Usted, algual que su rancia familia no han escatimado en tener a Chile como su patio trasero, haciendo y deshaciendo tanto económica como políticamente sin mirar más intereses que los suyos. Este vetusto personaje apareció pidiendo perdón, declarando gracias a una figura legal que se instauró hace años para que quienes fueran investigados, de confesar, no cayeran en juicio. Y así ha sido desde que Lagos, el presidente más nefasto desde la vuelta a la democracia, realizó la gran movida de sacar la pena de cárcel para los delitos económicos de colusión. Lagos no sólo arruinó ferrocarriles, el MOP, le dio rienda suelta a las AFP al traspasar a los trabajadores las pérdidas de inversionies, si no que también permitió que el empresariado pudiera jugar a su antojo con la baraja arreglada de antemano. ¿Qué te prometieron, qué te aseguraron, Ricardo? ¿Vale tan poco tu discurso para haberte entregado de esa manera, cual putita barata?

Perdón es la palabra que se usa tanto, pero que ninguno siente. No la sienten porque si lo hicieran habrían bajado los precios de los remedios, del confort, de los pollos. No, ellos en vez de eso siguieron igual y el chileno promedio sólo niega con la cabeza en señal de desaprobación y se resigna a seguir pagando caro por todo. Las autoridades no hacen nada y la justicia brilla por su ausencia.

Perdón... es lo que deberías pedir tú RICARDO LAGOS ESCOBAR, la mayor vergüenza de presidente que hemos tenido en años (y eso que te pongo sobre Piñera, el payaso Nº1)

Perdón a todo Chile, a todas las familias y al futuro negro y nefasto que se cierne sobre nuestros recursos y nuestra sociedad. Por tu culpa Chile es más injuto aún que en dictadura. Gracias por completar la obra de Pinochet. El dedo que levantaste alguna vez ya sabes por dónde te lo puedes meter.

jueves, octubre 01, 2015

El grillete invisible

Cada día se me hace más claro. Deben haber sido todos esos años siendo independiente los que me dejaron con una visión más amistosa de la sociedad, en la que con mi tiempo a mi haber al menos disfrutaba de las cosas simples, como siempre me ha gustado. En que podía sentarme en un parque a ver pasar las nubes un día de primavera sin pensar más en qué forma tenían y en qué se convertirían con el viento de un octubre tibio y brillante.

Hoy, tras casi dos años de volver al trabajo contratado por las deudas que fue dejando mi pasado inmediato y el bajón de clientes del último período, me he concientizado de la realidad de vivir tranquilamente agobiado. Poco a poco he entendido el mapa engranado y aceitado que esta sociedad nos ha puesto como un yugo en nuestro cuello. Quienes estábamos aparte de ésto siempre nos sentimos bien. Es que no importa cuánto trabajes, el tiempo lo determinas tú y puedes darte el lujo de un día simplemente no hacer absolutamente nada. Pero cuando tienes que sentarte durante 10 horas diarias (como es mi caso) a trabajar "siendo creativo" con un sueldo que apenas logra cubrir los gastos y deudas que uno acumula y en el que no eres visto más que como una máquina que es parte de la industria, te das cuenta de lo que todos en general tienen que pasar. Y es una pena.

Cada vez que debo levantarme para venir a trabajar es una tortura, por el simple hecho de tener que obligatoriamente llegar a un lugar porque tengo un contrato que me lo exige. Y el problema no es trabajar (soy bastante trabajólico en los proyectos que me embarco) si no el tener hacer lo mismo cada día y no tener tiempo para nada más. Soy un desencantado de esta sociedad que sólo exprime personas para luego desecharlas en una vejez pobre y sin energías. La vida no es para trabajar, es para sentirla, para vivirla. Nos han puesto un grillete llamado deuda que nos hace arrastrar una vida pesada e injusta, llena de decepciones y que nos quita las ganas de luchas. Me cansé de ésto.

Creo que lo único que se puede hacer es volver a hacer lo que uno es. Independiente (aunque el gobierno se empecine en robarme ahora para las AFPs) aunque el bolsillo esté apretado y todo sea una incógnita. ¿De qué sirve estar con estabilidad (precaria) en lo monetario si no tienes tiempo para ser tú?


martes, mayo 12, 2015

Lentes empañados

Hace varios años, cuando usted partió como la tía buena onda y se ganó el cariño de muchos, yo me sentí muy bien, porque sentía que con su llegada (aunque no la apoyé con mi voto) se daba el lugar que merecía la mujer chilena y se golpeaba la mesa en contra de la desigualdad. Que como era mujer y más joven que los vetustos hombre políticos de la época, podría sacar adelante todos los cambios que Chile clamaba... pero claro, como todo lo que hacen los políticos, fue una mera ilusión. De todas maneras, incluso con el Transantiago que le dejó Lagos como una bomba incendiaria lanzada a la bodega de papeles y cartones, usted se ganó el cariño de la gente. Y salió airosa, se fue al extranjero y cosechó los frutos de lo que había hecho: fue una Obama blanca y gorda para nosotros. Pero al igual que Obama, fue pura publicidad. Su gobierno fue el más derechista de todos los de la Concertación, excepto porque Lagos vendió todo antes...

Lo que siempre me pregunté fue "¿cómo pudo aceptar volver?". Y es que aún no me lo explico. Ya lo tenía todo. Había sido el ícono, la imagen viva de un empoderamiento femenino y un cambio en la percepción social de su rol. Ya era respetada afuera. ¿Por qué? ¿Por qué dejar todo para venirse a lo mismo? Alguien dirá que el altruismo hace que las personas dejen su bienestar por el bien mayor. Pero yo no lo veo así en este caso. Usted volvió porque los mismo vetustos políticos de la Concertación no podían llegar por su cuenta nuevamente al gobierno. Y llegó a una concerta 2.0, con nombre nuevo, menos colores y más banderas, pero que al final eran los mismos de siempre haciendo lo mismo de siempre.

A pesar de todo y de no haber votado jamás por usted, le tuve fe. Por que al menos no seguía en el sillón otro imbécil payaso vende todo como Piñera, que sinceramente me avergonzaba a tal punto que feliz me hubiese ido del país esos 4 años. Pero claro, no tengo la plata para ello, porque soy un hijo de las políticas del tatita, donde todos trabajamos esperando el chorreo que nunca llegó. Le tuve fe porque dije "espero que ahora sea más jugada que la primera vez..." y en su primer año debo decir que iba mejor... no bien, pero mejor. Al menos llegó a esos acuerdos, que parecen grandes avances, pero que en la práctica son pasos con bolsas de arenas en cada pie. Terminó el binominal con un sistema no tan exactamente democrático como queríamos, pero mejor que el que había... se hizo una mejor reforma tributaria... aunque igual nos haya apretado de nuevo el cinturón a todos y no haya quitado el royalty a las mineras que se comen todo y sólo nos dejan mierda. La reforma laboral se veía bien encaminada... que decir de la educacional... hasta que llegaron los casos de corrupción.

Y aquí quiero ser muy enfático: todos los políticos en Chile lo sabían y la gran mayoría son corruptos. El punto es que se le atacó a quienes están acostumbrados a comprar el silencio... y cuando se les atacó, empezaron a patalear en el suelo, botando sillas, candelabros, vasos, pateando puertas y dejando al descubierto la gran cagada que siempre estuvo, con personeros de la concerta que negociaban con el yerno de Pinochet... algo así como el "Síndrome de Estocolmo" que señalaron por ahí hace pocos días.

Y a usted le tembló la mano. Le tembló la mano y la pera, no por los corruptos descubiertos de siempre, si no cuando la corrupción fue tan notoria que hasta su hijo se vio involucrado. El mejor regalo del día de las madres que le pudo hacer fue dejarla sola, sin apoyo y tampoco apoyar a su mujer. Simplemente un cobarde de tomo y lomo. Y usted con una pésima asesoría comunicacional, dejando entrever que ni siquiera sabe lo que pasa en su propia casa, con su propia familia.

Y aún así llegó el día del golpe de timón. Cuando decía que iba a hacer cambios en el gabinete. Cuando todos estaban cuestionados, usted decidió limpiar la casa. Y sacó los muebles y les puso el cartel para la venta de garage... sólo que al final los terminó entrando y cambiando de pieza.

Lo que pasó ayer fue el gran triunfo de la política del statuo quo, donde los partidos que tienen un 4% de aprobación sacaron a quienes no les convenía y pusieron a los vejetes y manipulados títeres de siempre, para cortar desde la base cualquier reforma demasiado agresiva, respondiendo a los intereses de sus propios titiriteros, los dueños de Chile, que no somos ni usted ni yo, si no los mismos dueños desde hace casi 200 años..

Sinceramente, todo esto me da mucha pena. Pena por Chile, que ya no puede más y necesita cambios reales y SOCIALES, que necesita más DERECHOS (no como esa burla de hombre que es Felipe Kast que nos espeta olvidarnos de nuestros derechos y tener más deberes), un Chile que necesita crecer para todos, que necesita tener las herramientas para darnos una equidad tanto económica como moral y educacional.

Señora, usted perdió, y lo sabe. Y lo peor de todo es que tendrá que ver acongojada y con sus lentes empañados, cómo se desmorona lo poco que logró armar, porque sencillamente no puede controlar a quienes le rogaron y le lloraron para que volviera, porque ellos eran incapaces de hacerse del poder, una tropa de cobardes que dice apoyarla, pero la traiciona a cada paso.

Y aunque jamás la quise en el cargo y jamás voté por usted, me da mucha pena su situación. Creo que debió haber visto un poco más de cine hace algunos años. Se habría dado cuenta mucho antes que las segundas partes nunca son buenas.

jueves, marzo 19, 2015

SQM o lo que callan los políticos

En serio, éste es el momento. El momento justo... No sé como expresarlo más claramente, pero en este instante, Chile vive su crisis política más grande desde el golpe de estado. Y al parecer a la gente le sigue interesando más el clásico o el culo de moda.

SQM (Soquimich) se ha vuelto una "arista" del llamado Caso Penta que siguen considerando como "arista" aunque en sí mismo es un caso. ¿Por qué? Porque a través de SQM se puede ver cómo es el mismo juego de hilos que maneja a todos los políticos por igual. SQM es la empresa que maneja y es dueño el ex yerno de Pinochet... y que en democracia firmó las garantías para continuar con el control y hacer de la clase política naciente sus aliados.

Si PENTA estaba detrás de los UDI, SQM está detrás de la Nueva Mayoría, así como Luksic está detrás de Bachellet misma. ¿Cómo podemos darnos cuenta? Las investigaciones que se promovían desde la fiscalía y las peticiones de información al respecto de sus transacciones fue demorada por SII hasta más no poder. Hay una razón: la causa prescribe en abril, por lo que si no se hace nada y se entrampa todo en burocráticos artilugios, nuestro gobierno saldrá libre de polvo y paja...

Si hasta ahora no creyó que Chile tendría una crisis de instituciones, creo que es hora que mueva su despaldo hacia atrás, tome el sorbo de su gaseosa y mire con atención lo que está sucediendo. Chile llegó a un punto en que su pueblo no le cree nada a su clase política.

Este momento, que tanto he esperado, de amanecer del pensamiento popular, pero más que nada de rebelión contra el orden statuo quo impuesto desde los 70's y perpetuado hasta este siglo por los esbirros de la democracia a medias, es el instante preciso para que las cosas cambien. El problema es que pueden mejorar o empeorar. lo bueno es que no seguiremos así, está más que claro... la idea es mejorar, pero sabemos como funciona ésto: a los oligarcas les gusta el control de la masa para que sigan enriqueciéndolos. Por lo mismo, si las cosas cambian completamente y el timón se vuelve hacia la gente y no hacia los poderes económicos, estamos claos que la posibilidad de un golpe de estado se visualiza a la vuelta de la esquina. Chile debe blindarse ante eso, debe hacer una graduación en los cambios. El golpe de timón debe ser suave en primera instancia, no dar el giro en 180º de una sola vez.

Pero lo importante es ésto: la clase política perdió. Porque Caval, SQM y PENTA son sólo la punta de es iceberg que no se puede tapar por ningún lado, como pretenden los políticos corruptos de este país.

¡Vamos que se puede cambiar esta mierda!

lunes, enero 05, 2015

Los nuevos pasos

En ciertos momentos del año uno tiene la tendencia a revisar y repasar logros, penurias y demás que finalmente no sirven más que para golpearnos una vez más en la frente al entender que a veces cometimos errores demasiado estúpidos. Creo que 2014 es un año para dejar en claro que esos palmetazos en la frente no los tengo que dar. Fue un año de inflexión... salir de muchos problemas, afirmarme, pero sobre todo de darme cuenta de lo esencial.

Estar vivo es algo a lo que no le tomamos el peso exceptuando los momentos en que alguien cercano muere o nosotros mismos nos vemos amenazados por ello. Sufrí un accidente en auto y me volqué a más de 120 km/hora en junio y fue un momento en el que la rabia me consumió por completo; la rabia conmigo mismo al no lograr salvar el auto o de no haber sacado la revisión técnica el sábado anterior, haber puesto atención en los neumáticos viejos, etc... pero al final esa noche de domingo y madrugada del lunes me significó cosas que en ese momento no analicé.

Recién ahora entiendo lo cerca que estuve de no contarlo... o de perder algo de mí en ese choque. Puede sonar raro, pero no vi que mi vida finalmente tuviese un sentido gracias a una experiencia traumática... simplemente me encontré con la realidad: soy un fixer. Ocupo este término porque creo que resume sintéticamente lo que he hecho toda mi vida: soy un arreglador de cosas, personas y circunstancias. No quiere decir que sea o tenga una vida perfecta o logre mis objetivos. Para nada, sólo soy una herramienta que siempre busca dejar los tornillos apretados y los instrumentos funcionando para evitar fallas. Me di cuenta que prefiero arreglar cosas que cambiarlas... y que lo he hecho toda mi vida. Y cuando no ha sido así es porque no vale la pena arreglar lo que no se puede arreglar, porque hay cosas que se rompen y no hay repuestos.

Arreglé mi auto, arreglé mi pega... arreglé mi vida y mis proyectos... falta terminar de arreglar la cabeza, de eso no cabe duda. Pero al menos ya tengo claro algo: si puedo arreglar siempre lo de los demás, es hora de hacer lo mismo conmigo. El auto fue el inicio; ahora es la bici guardada por 5 años... mañana serán mis sueños de niño.