viernes, marzo 17, 2017

El cisne que nunca fue pato

Recuerdo cuando era niño y no había internet. Definitivamente era mucho más difícil encontrar material de entretenimiento que no fuera un libro, la radio o la tele, alguna revista de comics o un álbum de laminitas de alguna serie de animé. Normalmente para los que pasábamos las tardes tratando de entretenernos lo que más teníamos era la imaginación.

Los cuentos de hadas e historias varias que nos hacían leer eran las mismas que llevaban 200 años o más dando vueltas por el mundo, con princesas, príncipes, sapos, piratas y uno que otro animal que hablaba. Por supuesto todas las fábulas y cuentos tenían una moraleja implícita, algo que se suponía que nos preparaba para la vida de adultos. Pero en cierto modo lo que hacían era darnos esperanzas de que nuestra vida tenía posibilidades de mejorar incluso en los peores momentos sólo por ser buenos.

El cuento de que si eres pobre puedes conocer un rey o reina que te ayudará con eso, que el pequeño sastre puede matar al gigante a pesar de no saber nada al respecto, que si eres bonita y te disfrazas una noche puedes tener al príncipe que te saque de tu miseria, eran parte de esa burbuja psicológica que nos daba esperanzas, nos nutría de soluciones imposibles. Tal vez por eso los sorteos como el Kino y el Loto siguen llenándose de apostadores aunque no ganen nunca y si juntaran la plata seguramente podrían invertirla en algo.

El cuento que más me exasperó siempre fue el del patito feo. Para tipos como yo (que nunca fuimos muy agraciados ni con tanta personalidad durante la niñez y la adolescencia) era la carta de salvación que nos daba esa "vida extra", la estrellita de Super Mario... en algún momento todo cambiaría al madurar y seríamos atractivos, altos, de cuello largo y los que admirábamos se juntarían con nosotros porque seríamos igual de bakanes que ellos.

¿Por qué me exasperaba? porque aunque era un niño entendía que la situación del cuento era falsa desde el principio. Aquí no me mentían con magia o hechicería para justificar el final feliz. No. Aquí intentaban venderme la pomada del crecimiento. Sí, el ser adulto arreglaba todo.

Pero he aquí el problema: el patito feo nunca fue pato. Era feo porque los polluelos son feos en general y si es de cisne parece un ganso a medio terminar. Pero el tipo nunca fue pato. Jamás. El tipo era un cisne. Desde chico estaba destinado a ser cisne, daba lo mismo si fuera bueno o malo, si se preocupara de los demás o no, si se esforzaba o no... al final el tipo iba a terminar siendo un cisne igual. El puto pato feo no tuvo que ir al gimnasio, hacer dieta, cortarse el pelo de forma especial o vestirse de mejor manera, esforzarse por ser exitoso y tener tema de conversación. No. El pato feo (al igual que la cuncuna amarilla) simplemente no hizo ni una cosa más que crecer. Creció y se le acabaron los problemas. O sea, si a la cuncuna le daba pena porque no podía volar, jamás hizo nada por volar. Se puso a dormir hasta que se cansó y despertó con alas.

Y hoy viendo un comic que señalaba las pequeñas diferencias que definen el éxito entre un niño que nace con todo y una niña esforzada que por más que lo intenta no puede surgir, me di cuenta que en los seres humanos es igual. Si naciste feo morirás feo. Sólo si tienes la plata para modificarlo podrás hacer algo por tu rostro. Es cosa de ver a Cristiano Ronaldo. Si naciste pato, te quedarás pato, no serás cisne. El punto es que nunca nos lo dijeron. Uno siempre pensando que será otra cosa en algún momento, que las cosas van a cambiar mágicamente y eso no es cierto.

El cuento debió ser así. El pato era feo, se dio cuenta que era feo y aunque lo molestaran por ser feo, simplemente le importó una raja e hizo la vida de pato que quiso. Hasta se agarró un cisne porque podía y qué tanto. Pero no se convirtió en un cisne, águila, perro pitbull o delfín. El tipo siempre fue pato y murió pato, pero feliz.

Y ése es el secreto. Hay que aceptarse pato para ser el mejor pato posible. Al cisne que le vaya bien, con lo suyo.

miércoles, noviembre 09, 2016

La caída de la cordura

Es cierto, me sorprendió. Yo creo que como a todos en el mundo. TRUMP PRESIDENTE. Si, tal como lo lee. El narcisista, misógino, mal hablado, prepotente, antigay, xenófobo y megalómano multimillonario logró hacerse del poder a través del sistema mal llamado democrático de elecciones que tienen los gringos.

USA cometió su más grande error. No estoy hablando de no haber votado por Hillary. Ella es harina de otro costal, aunque realmente venga del mismo molino que Trump. Estoy hablando de qué es lo que ganó en esta elección. USA no votó por Trump, votó por el odio que encarna. En una sociedad como la gringa, aún más alienada por los medios que la nuestra, en la que no se puede separar la realidad de los realities, en que siguen pensando que son los más poderosos del mundo aunque tengan una deuda externa catastrófica, lo que Trump llevó a la palestra es la cachetada del blanco red neck racista de los 50. Porque el discurso trumpiano se basó en eso: atacar a los musulmanes, las minorías sexuales, denostar a las mujeres y acusar a los latinos de todos los males posibles. Trump levantó la bandera confederada y se subió al General Lee de los Dukes de Hazard para unir a un pueblo que estaba harto de saber que sus industrias no funcionaban y se iban porque la mano de obra es más barata en otros lados.

Trump tiene su mérito: jamás cambió su discurso violento. Muchos lo comparan de forma muy ignorante con Hitler, pero olvidan que al alemán no lo eligieron presidente, si no que fue designado primer ministro por un acuerdo con Hindenburg para darle más estabilidad al país y luego, al morir él, asumió el control de país para luego convertirlo en una dictadura fascista. En lo que sí coinciden, al igual que el gordo Mossulinni, es en usar a los extranjeros como la causa de todos sus males.

Hoy en la mañana cientos de niños twitearon su miedo a ir al colegio, de caminar en la calle por ser musulmanes, latinos, indocumentados, gays o negros. Muchos rasgaron vestiduras por lo que había ocurrido.... pero sabemos quienes son los culpables. La desidia de los que no fueron a votar fue lo que marcó la tendencia. Muy bien lo decía Edmund Burke "Lo único necesario para que el mal triunfe es que la gente buena no haga nada". El ausentismo de los negros y latinos en la votación fue abismante, sobre todo los afroamericanos que no se sentían cómodos con ninguno de los dos candidatos. Y en vez de usar ese descontento votando por el partido verde y demostrarlo como un voto descontento, simplemente no fueron a votar. ¿Les recuerda algo eso? en Chile hicimos lo mismo.

El colorín ridículo y boca floja logró darle un puñetazo de lleno al mundo y declarar abiertamente que los tiempos de los idiotas han vuelto. Y esta vez para quedarse.



viernes, julio 01, 2016

Líderes

Hace años que me he interrogado el por qué de los liderazgos que rigen nuestra sociedad. Basándome simplemente en los hechos, el liderazgo de las personas que mandan en nuestro medio, en nuestra nación, se ve un marco predefinido, determinado por una secuencia de hechos o atributos que pugnan por validar algo que antiguamente sería visto con ojos extrañados.

Durante milenios las castas han regido el mundo. Es algo que no debe extrañar, ya que siempre los líderes se juntaron por una marcada obsesión de mantenerse en el poder. Así los faraones se casaban con sus hermanas, los reyes casaban a sus hijas con otros hijos de reyes, manteniendo todo en un círculo cerrado intentando vanamente evitar las guerras y las divisiones. Luego de la Revolución Francesa del siglo XVIII parecía todo volverse hacia un pluralismo donde la aristocracia tuvo que dar paso al poder económico. En ese cisma algunos lograron sobrevivir, como las monarquías inglesas, sueca, española y otras del orbe del primer mundo, pero a muchos otros les iría muy mal, partiendo por la monarquía francesa. Y a pesar del gran cambio cultural, de promover la democracia como instrumento de gobierno y control de las masas, el poder sólo cambió de una monarquía a una oligarquía escudada en la ilustración y la premisa de que el pueblo DEBE ser gobernado para evitar que se descarrile.

Un cambio sustancial vino con la Revolución Rusa, que catapultó el concepto de la igualdad de los hombres y la participación igualitaria por el bien común. Pero como obviamente sucedió, el sistema debía ser regido y adoptado a la fuerza, evitando cuestionamientos y disidencias. Desde la otra vereda, el fascismo hizo lo propio, prometiendo crecimiento y poder para todos, la gran nación sobre los hombres individuales y el concepto colectividad empoderada. Por obvias razones, ambos emplazamientos terminaron por fracasar. La libertad de pensamiento y la individualidad no pudieron ser controladas de una manera completa, fracturando los dogmas que terminaron por caer por su propio peso, sin sustentación en lo que prometieron sería la base de su éxito: el pueblo.

Y he aquí donde a mediados del siglo XX y hasta nuestros días comenzó a gestarse una nueva oportunidad. tras la postguerra y el derrumbe de los regímenes comunistas, pareció que la oportunidad de la democracia como única bandera de los países en el mundo sería la respuesta tan esperada por un pueblo que siempre pidió ser el regente de sus propias vidas. Pero el paradigma del poder evita las libertades desatadas. Es por eso que el poder de la oligarquía volvió a controlar todo. El latifundio, tan apedreado en el pasado y la esclavitud, un concepto descartado en nuestra sociedad, se volvieron a abrir paso vestidos de libre mercado. Cuando el capitalismo acérrimo logró hincarle el diente a la democracia en pleno, logró un objetivo anhelado por el poder y que hasta ahora no se había logrado: la esclavitud consensuada. El trabajador promedio pasó a ser un objeto bursátil cuando a través de manejos políticos y decretos viciados nuestros recursos se convirtieron en el alimento de la banca y los especuladores. Las AFP son el fiel reflejo y el hasta de bandera de la causa a favor del dinero y el poder en desmedro de la sociedad completa.

Y es ahora cuando un nuevo cisma comienza a fraguarse, tal vez uno del que no exista retorno. En una sociedad tan individualizada, en que todos buscan su propia mejoría en desmedro del resto (porque ése es el pensamiento que se nos implantó desde que nacimos bajo estos términos) el capitalismo comienza a desmoronarse. La política cedió ante las presiones del mercado, se vendió al mejor postor e hipotecó la dignidad por un poder efímero. La deuda carcomió lo más básico que necesitaba para funcionar: la base trabajadora. Cuando quienes trabajan no alcanzan a vivir bien y cuando no tienen oportunidades para crecer mientras otros se ensalzan en montañas de privilegios y poder, comienza a crecer la desidia que inundó al mundo contra la monarquía. Pero a diferencia de esa rebelión, la que se está fraguando es en contra de todo el sistema mundial.

Las personas por sobre la institución, ese es el grito de guerra que comienza a murmurar en las calles. Tímidamente, en forma solapada y a veces explosiva, las personas han comenzado a entender que todo lo que hemos asumido como real es una mera ilusión, una matrix a la que estamos conectados, no por cables ni mangueras, si no por una tarjeta de plástico y un código de barra. Pasará mi generación seguramente hablando retóricamente de los pasos a seguir, de la hoja de ruta, de los niveles que se presentarán ante el desafío y de la limpieza de nuestro sistema, pero no veremos el cambio. El cambio será violento, duro, inconcebible para muchos y seguramente nos pondrá al borde del precipicio como sociedad, pero no por eso debe temérsele. Por el contrario, el momento en  que las personas entiendan que son más que un número de cuenta corriente o un bien inmueble abrirán los ojos a un nuevo tipo de líder: los propios.

Es hora que los ratones dejen de elegir gatos.


martes, febrero 23, 2016

Edo, el rostro del hastío

Anoche se presentó en el Festival de Viña 2016 la rutina del mago-humorista Edo Caroe. Desde hace años no veo el festival, digamos que desde los 90, ya que casi nunca vienen artistas actuales o de un peso y renombre internacional. Casi siempre vienen los mismos y alguno que otro extraño caso de calidad tipo Sting para que no digan que está tan malo el famoso "festival de los festivales". Pero cada cierto tiempo veo algunos pasajes de dicho evento, sobre todo cuando veo la posibilidad de estar frente a un personaje que salga de lo común. Este año ha sido (y creo que será) Edo Caroe.

¿Por qué? porque con su rutina contínua y sin bis salió airoso, en un día donde lo tiraron para que fallara, con un público lleno de señoras adictas a la balada romántica con olor a naftalina y mojadas después de 2 horas y media de Marco Antonio Solís, uno de los artistas de cabecera de las mamás del pueblo chilensis. Porque fue el punto negro para las autoridades, porque se pasó por el aro muchas prohibiciones y censuras que en otros años no muy lejanos sintieron varios y sobre todo el Lagarto Murdock.

Edo Caroe hizo lo que hace Coco Legrand, pero menos derechista y más cercano a la realidad, no tan esquemáticamente situado (y robando rutinas viejas de George Carlin) como lo hace ese grande del humor. Edo logró echarse encima a toda la clase política, pero a diferencia de sus antecesores, esta vez él habló con nombre y apellido. Desde la presidenta hasta el último diputado, los presidentes de partidos, los coimeros, ladrones, apitutados, "hijos de" y traficantes de influencias. Hizo lo que muchos queríamos y no tenemos la tribuna: les dijo en su cara que eran una tropa de caras de raja y colocó a varios en su puesto de huevones imbéciles y abusivos. Tal vez me hubiese gustado escuchar también un poco más del caso Penta y Longueira en la Ley de Pesca, de los camioneros y sus paros inventados y cómo destrozaron la reforma educacional hasta quedar en un chiste.

Pero creo que además de los políticos, sentí que por primera vez alguien se paró contra los empresarios, los verdaderos hijos de puta en todo ésto. Porque hasta ahora ningún humorista le decía en la cara al canal en que estaba siendo transmitido que sus programas valían mierda y no aportaban, que los que auspiciaban eran una tropa de coludidos, que robaban y además tenían el descaro de hacerse los tontos; el primero que desafió a Matte y su comparsa de ladrones; el primero en decir lo que todos pensamos de Luksic, nuestro criollo "Mr. Burns". Magistral fue su comparación del dedo de Jara con el dedo de Lagos y dejar en claro el político sucio y funesto que es, así como Larraín, Hasbún y la comparsa de derecha. Al final todos son lo mismo, como dijo Edo.

Lo que logró Caroe ayer fue una catarsis. Como bien señaló, Chile está en una crisis, que es cuando lo que no funciona no ha muerto y lo que funciona no ha nacido aún. Y estar en estos tiempos puede ser terriblemente tenso y darnos miedo... pero a la vez es emocionante. Y gracias a personas como Edo podemos catalizar nuestro enojo, nuestra decepción y nuestra crítica en quienes nos gobiernan y mandan de derecho y facto sin importarles quienes somos ni queremos.

Ayer se escuchó en señal abierta y para el mundo lo que Chile piensa en su mayoría. A ver si el día de mañana lo recuerdan antes de una nueva elección.



miércoles, noviembre 04, 2015

El perdón sincero

Perdón. Esa es una palabra que hoy por hoy se ha vuelto demasiado manoseada, casi una mueca de lo que realmente siginifica. Perdón... una expresión de entrega y aceptación absoluta que en estos días ha caído en boca de muchos quienes nunca la habían dicho, pero que se han visto obligados a hacerlo y a regañadientes. Sí, estamos llenos de "perdones" lanzados a as cámaras y la opinión pública, pero todos con un nivel de falsedad mayor que el de las tetas de Kathlyn Jenner. ¿Por qué? por una sencilla razón: les han pillado.

Desde hace años, desde que este hermoso y majestuoso modelo libremercadista se impuso a la fuerza en nuestro Chile, los empresarios se han dado el lucho de usar y abusar del mercado para beneficio propio en desmedro de los consumidores y de sus pares... claro, de sus pares que no fueron lo suficientemente agudos para darse cuenta debían aliarse con ellos. Es una historia más que repetida que vemos cada año: la colusión. Este término tan apetecido por los medios para maquillar lo que se conoce lisa y llanamente como FRAUDE. Esa maldita tendencia en Chile a tratar de suavizar todo lo que le afecta a la gran cúpula de mandamases.

Hemos sufrido varias ya: la de los pollos, la de las farmacias, la de la basura, de los seguros, de las AFPs y ahora la del papel higiénico. Y da rabia, retuerce hasta el tuétano que sigan siendo tratados como personas distintas. Si yo no pago una cuenta en una multitienda me llevan a juicio y me meten en DICOM. Así de sencillo y lo se por experiencia propia. Si cualquier persona roba algo se va presa, si hay manejo doloso de cheques o dineros ajenos, cárcel. ¿Por qué se les trata distinto a los empresarios?

El dueño y máxima cabeza de la CMPC, dueña del 70% del mercado del papel higiénico, dice no saber que su empresa había incurrido en colusión. No, él, el gran mandamás nunca supo que sus ganancias se multiplicaban por eso. Él creyó a pie juntillas que sus ejecutivos hacían negocios legales. Ya se me cae el ojo de tanto soplido, señor Matte. Usted, algual que su rancia familia no han escatimado en tener a Chile como su patio trasero, haciendo y deshaciendo tanto económica como políticamente sin mirar más intereses que los suyos. Este vetusto personaje apareció pidiendo perdón, declarando gracias a una figura legal que se instauró hace años para que quienes fueran investigados, de confesar, no cayeran en juicio. Y así ha sido desde que Lagos, el presidente más nefasto desde la vuelta a la democracia, realizó la gran movida de sacar la pena de cárcel para los delitos económicos de colusión. Lagos no sólo arruinó ferrocarriles, el MOP, le dio rienda suelta a las AFP al traspasar a los trabajadores las pérdidas de inversionies, si no que también permitió que el empresariado pudiera jugar a su antojo con la baraja arreglada de antemano. ¿Qué te prometieron, qué te aseguraron, Ricardo? ¿Vale tan poco tu discurso para haberte entregado de esa manera, cual putita barata?

Perdón es la palabra que se usa tanto, pero que ninguno siente. No la sienten porque si lo hicieran habrían bajado los precios de los remedios, del confort, de los pollos. No, ellos en vez de eso siguieron igual y el chileno promedio sólo niega con la cabeza en señal de desaprobación y se resigna a seguir pagando caro por todo. Las autoridades no hacen nada y la justicia brilla por su ausencia.

Perdón... es lo que deberías pedir tú RICARDO LAGOS ESCOBAR, la mayor vergüenza de presidente que hemos tenido en años (y eso que te pongo sobre Piñera, el payaso Nº1)

Perdón a todo Chile, a todas las familias y al futuro negro y nefasto que se cierne sobre nuestros recursos y nuestra sociedad. Por tu culpa Chile es más injuto aún que en dictadura. Gracias por completar la obra de Pinochet. El dedo que levantaste alguna vez ya sabes por dónde te lo puedes meter.

jueves, octubre 01, 2015

El grillete invisible

Cada día se me hace más claro. Deben haber sido todos esos años siendo independiente los que me dejaron con una visión más amistosa de la sociedad, en la que con mi tiempo a mi haber al menos disfrutaba de las cosas simples, como siempre me ha gustado. En que podía sentarme en un parque a ver pasar las nubes un día de primavera sin pensar más en qué forma tenían y en qué se convertirían con el viento de un octubre tibio y brillante.

Hoy, tras casi dos años de volver al trabajo contratado por las deudas que fue dejando mi pasado inmediato y el bajón de clientes del último período, me he concientizado de la realidad de vivir tranquilamente agobiado. Poco a poco he entendido el mapa engranado y aceitado que esta sociedad nos ha puesto como un yugo en nuestro cuello. Quienes estábamos aparte de ésto siempre nos sentimos bien. Es que no importa cuánto trabajes, el tiempo lo determinas tú y puedes darte el lujo de un día simplemente no hacer absolutamente nada. Pero cuando tienes que sentarte durante 10 horas diarias (como es mi caso) a trabajar "siendo creativo" con un sueldo que apenas logra cubrir los gastos y deudas que uno acumula y en el que no eres visto más que como una máquina que es parte de la industria, te das cuenta de lo que todos en general tienen que pasar. Y es una pena.

Cada vez que debo levantarme para venir a trabajar es una tortura, por el simple hecho de tener que obligatoriamente llegar a un lugar porque tengo un contrato que me lo exige. Y el problema no es trabajar (soy bastante trabajólico en los proyectos que me embarco) si no el tener hacer lo mismo cada día y no tener tiempo para nada más. Soy un desencantado de esta sociedad que sólo exprime personas para luego desecharlas en una vejez pobre y sin energías. La vida no es para trabajar, es para sentirla, para vivirla. Nos han puesto un grillete llamado deuda que nos hace arrastrar una vida pesada e injusta, llena de decepciones y que nos quita las ganas de luchas. Me cansé de ésto.

Creo que lo único que se puede hacer es volver a hacer lo que uno es. Independiente (aunque el gobierno se empecine en robarme ahora para las AFPs) aunque el bolsillo esté apretado y todo sea una incógnita. ¿De qué sirve estar con estabilidad (precaria) en lo monetario si no tienes tiempo para ser tú?


martes, mayo 12, 2015

Lentes empañados

Hace varios años, cuando usted partió como la tía buena onda y se ganó el cariño de muchos, yo me sentí muy bien, porque sentía que con su llegada (aunque no la apoyé con mi voto) se daba el lugar que merecía la mujer chilena y se golpeaba la mesa en contra de la desigualdad. Que como era mujer y más joven que los vetustos hombre políticos de la época, podría sacar adelante todos los cambios que Chile clamaba... pero claro, como todo lo que hacen los políticos, fue una mera ilusión. De todas maneras, incluso con el Transantiago que le dejó Lagos como una bomba incendiaria lanzada a la bodega de papeles y cartones, usted se ganó el cariño de la gente. Y salió airosa, se fue al extranjero y cosechó los frutos de lo que había hecho: fue una Obama blanca y gorda para nosotros. Pero al igual que Obama, fue pura publicidad. Su gobierno fue el más derechista de todos los de la Concertación, excepto porque Lagos vendió todo antes...

Lo que siempre me pregunté fue "¿cómo pudo aceptar volver?". Y es que aún no me lo explico. Ya lo tenía todo. Había sido el ícono, la imagen viva de un empoderamiento femenino y un cambio en la percepción social de su rol. Ya era respetada afuera. ¿Por qué? ¿Por qué dejar todo para venirse a lo mismo? Alguien dirá que el altruismo hace que las personas dejen su bienestar por el bien mayor. Pero yo no lo veo así en este caso. Usted volvió porque los mismo vetustos políticos de la Concertación no podían llegar por su cuenta nuevamente al gobierno. Y llegó a una concerta 2.0, con nombre nuevo, menos colores y más banderas, pero que al final eran los mismos de siempre haciendo lo mismo de siempre.

A pesar de todo y de no haber votado jamás por usted, le tuve fe. Por que al menos no seguía en el sillón otro imbécil payaso vende todo como Piñera, que sinceramente me avergonzaba a tal punto que feliz me hubiese ido del país esos 4 años. Pero claro, no tengo la plata para ello, porque soy un hijo de las políticas del tatita, donde todos trabajamos esperando el chorreo que nunca llegó. Le tuve fe porque dije "espero que ahora sea más jugada que la primera vez..." y en su primer año debo decir que iba mejor... no bien, pero mejor. Al menos llegó a esos acuerdos, que parecen grandes avances, pero que en la práctica son pasos con bolsas de arenas en cada pie. Terminó el binominal con un sistema no tan exactamente democrático como queríamos, pero mejor que el que había... se hizo una mejor reforma tributaria... aunque igual nos haya apretado de nuevo el cinturón a todos y no haya quitado el royalty a las mineras que se comen todo y sólo nos dejan mierda. La reforma laboral se veía bien encaminada... que decir de la educacional... hasta que llegaron los casos de corrupción.

Y aquí quiero ser muy enfático: todos los políticos en Chile lo sabían y la gran mayoría son corruptos. El punto es que se le atacó a quienes están acostumbrados a comprar el silencio... y cuando se les atacó, empezaron a patalear en el suelo, botando sillas, candelabros, vasos, pateando puertas y dejando al descubierto la gran cagada que siempre estuvo, con personeros de la concerta que negociaban con el yerno de Pinochet... algo así como el "Síndrome de Estocolmo" que señalaron por ahí hace pocos días.

Y a usted le tembló la mano. Le tembló la mano y la pera, no por los corruptos descubiertos de siempre, si no cuando la corrupción fue tan notoria que hasta su hijo se vio involucrado. El mejor regalo del día de las madres que le pudo hacer fue dejarla sola, sin apoyo y tampoco apoyar a su mujer. Simplemente un cobarde de tomo y lomo. Y usted con una pésima asesoría comunicacional, dejando entrever que ni siquiera sabe lo que pasa en su propia casa, con su propia familia.

Y aún así llegó el día del golpe de timón. Cuando decía que iba a hacer cambios en el gabinete. Cuando todos estaban cuestionados, usted decidió limpiar la casa. Y sacó los muebles y les puso el cartel para la venta de garage... sólo que al final los terminó entrando y cambiando de pieza.

Lo que pasó ayer fue el gran triunfo de la política del statuo quo, donde los partidos que tienen un 4% de aprobación sacaron a quienes no les convenía y pusieron a los vejetes y manipulados títeres de siempre, para cortar desde la base cualquier reforma demasiado agresiva, respondiendo a los intereses de sus propios titiriteros, los dueños de Chile, que no somos ni usted ni yo, si no los mismos dueños desde hace casi 200 años..

Sinceramente, todo esto me da mucha pena. Pena por Chile, que ya no puede más y necesita cambios reales y SOCIALES, que necesita más DERECHOS (no como esa burla de hombre que es Felipe Kast que nos espeta olvidarnos de nuestros derechos y tener más deberes), un Chile que necesita crecer para todos, que necesita tener las herramientas para darnos una equidad tanto económica como moral y educacional.

Señora, usted perdió, y lo sabe. Y lo peor de todo es que tendrá que ver acongojada y con sus lentes empañados, cómo se desmorona lo poco que logró armar, porque sencillamente no puede controlar a quienes le rogaron y le lloraron para que volviera, porque ellos eran incapaces de hacerse del poder, una tropa de cobardes que dice apoyarla, pero la traiciona a cada paso.

Y aunque jamás la quise en el cargo y jamás voté por usted, me da mucha pena su situación. Creo que debió haber visto un poco más de cine hace algunos años. Se habría dado cuenta mucho antes que las segundas partes nunca son buenas.